Agustín Pichot, un Puma suelto

Ph. Mariano MichkinPh. Mariano MichkinPh. Mariano MichkinPh. Mariano Michkin

Agustín Pichot debutó como jugador de rugby en Los Pumas en 1995 frente a Australia, fue designado como capitán, jugó 73 partidos internacionales y participó en cuatro mundiales. Una vez fuera de la cancha, se convirtió en el hombre más importante de la historia del deporte de la pelota ovalada en Argentina. Entre sus grandes logros, en un acto celebrado en Irlanda asumió, con sólo 41 años, como vicepresidente de la World Rugby, el organismo más importante a nivel mundial.

Texto. Florencia Garibaldi / Foto. Mariano Michkin


Luego de despedirse de su puesto de medio scrum en el 2007, se dedicó a insertar al rugby argentino en la alta competencia y lo logró. Los Pumas debutaron en el Rugby Championship y nacieron los Jaguares que juegan en el Super Rugby. Además, fue uno de los impulsores decisivos para que este deporte volviera a formar parte de los Juegos Olímpicos, lo cual sucederá próximamente en Río de Janeiro. Luego de asumir como número dos del consejo de la World Rugby, detrás del británico Bill Beaumont, lo primero que dijo es que quería humanizar más al rugby. Y eso es lo que viene haciendo desde que pisó por primera vez una cancha y comenzó una rebelión contra el elitismo.   

Sos un factor importante en el rugby argentino y mundial por romper con las estructuras conservadoras que tuvo siempre el deporte. ¿Cómo fue es esa lucha?

Siempre me di cuenta que el rugby estaba visto como un deporte elitista, conservador y muy centralista de Buenos Aires. De chico jugaba en un club de San Isidro y ya existía esa concepción elitista. Me tocó vivirlo en carne propia muchas veces y eso fue lo que a medida que iba jugando quise vencer. No porque usaba el pelo largo y las medias bajas, que era algo que enseguida a ese mundo le hacía ruido, sino que en cosas más profundas de verdadera inclusión como que más jugadores del interior estén en la cancha. Todos los planes que se hicieron desde el 2008 tienen que ver con eso. A lo largo de mi carrera fui aprendiendo qué es lo que yo no quería, además de lo que quería. Parte de vencer ese conservadurismo fue mi lucha en contra de que pensaban que el profesionalismo era malo pero te exigían que le ganes a los All Blacks. Era una contradicción pensar en vencerlos siendo amateurs.

“Las revoluciones y las evoluciones no se dan desde la pelea. Hay que debatir y seducir para que las ideas prosperen. Ya no soy más Argentina, soy América. Hay que ir armando una unidad política para seguir creciendo hegemónicamente”

¿La reticencia a hacer del rugby un deporte profesional era porque creían que los jugadores se iban a manchar o corromper por dinero?

Sí. El principio es malo porque se cree que lo que mancha a una persona es el dinero y las que toman malas decisiones son las personas, no el dinero. Si uno considera que el dinero está por encima de todo, está confundido. Un abogado cobra por mes y no necesariamente se corrompe. Había que ir en contra de esos pre conceptos y costó. En el deporte llega un momento que tenés que dedicarle todo tu tiempo, al menos que exista la regla de que sea part-time. Si el que tenés en frente en la cancha entrena todos los días y encima le pagan, no le vas a ganar nunca. Estás en desventaja antes de arrancar.

Pasaste de ser jugador a vicepresidente de la World Rugby. ¿Cómo fue ese camino?

Se dio una vorágine en mi vida, con 41 años ser vicepresidente no me lo esperaba, es un honor. Como jugador también estaba en mi club y al año jugué un mundial. Después fui capitán de los Pumas y enseguida me convocaron de otros países. Con la dirigencia fue lo mismo, me retiré y me pidieron que asesore a la Unión Argentina de Rugby (UAR). De golpe a los siete años llegué a la World Rugby. No es algo que busqué estratégicamente pero se dio porque tengo ganas de desafiar la realidad, pensar qué se puede hacer mejor y empujar. Hay que estar en constante cambio. No me molesta equivocarme, pero sino empujás no conseguís que las cosas cambien.

“Parte de vencer el conservadurismo fue mi lucha en contra de que pensaban que el profesionalismo era malo pero te exigían que le ganes a los All Blacks”

La dirigencia hace ocho años venía a cargo de Francia, ahora quedó en manos de un inglés y un vice argentino…

El binomio Inglaterra-Argentina suena plural. Tengo una excelente relación con las uniones anglosajonas porque jugué allá y siempre los respeté. Lo más importante de imponer mis ideas es pensar como piensa mi región, mi país, y llevarlo adelante con muchísimo respeto. Las revoluciones y las evoluciones no se dan desde la pelea, sino desde la seducción. Cuando hablás con la gente de esos países, que inventaron el rugby, muchas veces no entienden. Pero ahí es donde hay que debatir y seducir para que las ideas prosperen. Ahora cada decisión va a tener una mirada desde los países más chicos que integran el concierto del rugby mundial. A nivel dirigencial, Argentina está entre los cinco mejores países del mundo. Ya no soy más Argentina, soy América. Hay que ir armando una unidad política para seguir creciendo hegemónicamente. Lo que tratamos es de abrir el eje, no de romperlo. Hay que mirar el panorama más grande.

Te reuniste con el presidente de la Nación Mauricio Macri. ¿Qué planes hay para que Argentina sea sede del mundial de rugby?

Soy una persona que cree mucho en la institución y en los símbolos. Te guste o no cada presidente, es lo que el pueblo eligió, más allá de que uno pueda tener favoritismos. La reunión con Mauricio tuvo que ver con hacer planes estratégicos. Fui para hablar de políticas deportivas, no sobre si hacen bien o mal las cosas, para eso tengo mi voto en las elecciones. Una Copa del Mundo es el tercer evento más importante. La ganancia que deja en un país es incalculable en todo sentido. Para hacer una estrategia que quede arraigada en la región, tenés que empezar con un plan de diez años. Esa fue la idea de la charla y hay que trabajar sobre eso. La mirada que le dimos es que no queremos ser un mundial de estadios, queremos que sea algo que aproveche el ciudadano también. ¿Para qué hacer un estadio para 80 mil personas y que después quede ahí inutilizado? Mejor invertir en espacios públicos y transporte. En los próximos meses me voy a juntar con Guillermo Dietrich, el ministro de Transporte, para ver qué podemos aprovechar de las redes que están en la planificación para los próximos cuatro años y ahí hacer estadios temporales. Esa es la movida. Nos vamos a sumar a los planes para ciudadanos que ya existen. Igual, en tres años no llegamos a ser sede del mundial.

“Tengo ganas de desafiar la realidad y pensar qué se puede hacer mejor. No me molesta equivocarme, pero sino empujás no conseguís que las cosas cambien”

Lograste cambios importantes como que el juego se haga más ágil, y que los jugadores tengan más descanso entre los partidos de sus clubes y los del seleccionado. ¿Cuáles son las próximas movidas?

Uno dirige con un solo objetivo: los jugadores. ¿Qué se hace para que estén mejor ellos? Una primera cosa tiene que ver con el descanso. El rugby es un deporte de mucho contacto y tenemos que proteger al jugador. Ahora, se están haciendo reglas para que el jugador descanse más, tenga más tiempo de recuperación y en el momento que juega hacerlo de la mejor manera. Otra cuestión son los golpes en la cabeza. Estamos armando todo un protocolo para que se siga en caso de que pase eso y que no pueda volver a entrar. Lo principal es que el jugador tenga todo el apoyo de nuestra parte. Muchos juegan lastimados, con lesiones blandas, y se las empeoran. Cualquier tipo que se vea que está golpeado o tenga una conmoción, si llega a entrar en la cancha de nuevo se va a penalizar al club, al entrenador y al médico. Te golpéas, salís de la cancha. Hay que entender que se vive del cuerpo y hay que cuidarlo. Pero bueno a veces seguís jugando porque sabés que si parás te va a costar el puesto y vas a quedar en el banco.

“Cualquier tipo que se vea que está golpeado o tenga una conmoción, si llega a entrar en la cancha de nuevo se va a penalizar al club, al entrenador y al médico”

¿Qué significa el ingreso al Super rugby?

Era la única forma de tener un equipo profesional dentro de una liga. Es como que Boca no haya tenido un campeonato y lo llevás a jugar a otro lado como la Champions League. Lo que hicimos fue armar un equipo profesional argentino para que juegue en el Super Rugby. Si no hubiéramos tenido que crear una liga y hubiese sido carísimo. También había que profesionalizar los clubes y no se quería. Nos vino esta solución fenómena. Tuvimos que trabajar mucho, presentar mucho y finalmente lo logramos. Tenemos un equipo jugando y que este año le está costando. Ellos viajan, juegan un fin de semana acá, otro en Sudáfrica, otro en Nueva Zelanda, otro en Japón. Es un montón desgaste, pero se están acostumbrando a eso.