VALENTINA SIELECKI SE RECIBIÓ DE MÉDICA Y OCHO AÑOS DESPUÉS NO SOLO EJERCE COMO CIRUJANA EN EL CEMIC, SINO QUE TAMBIÉN CREÓ UN IMPERIO DEL FITNESS EN EL PAÍS, AL INAUGURAR EL PRIMER GIMNASIO BOUTIQUE ROCKCYCLE.

Texto. Abril Chiesa @un_heladito


En 2012 la vida de Valentina dio un giro. No se encontraba feliz haciendo su residencia de cirugía general en un hospital, así que decidió aplicar para realizar un posgrado de biotecnología y negocios en Estados Unidos. Mientras residía en Nueva York conoció los gimnasios boutique que estaban explotando. “Vivía a dos cuadras de un gym boutique. En Nueva York la gente está más evolucionada en el consumo. Más abierta a modelos de negocio y experiencias nuevas. El argentino es un poco más duro, hay que convencerlo para salir de su zona de confort, una vez que lo prueban se fidelizan, pero es difícil que una persona logre salir de su rutina”.

RockCycle logra destacarse entre los demás gimnasios porque las boutique están especializadas en alguna doctrina y la experiencia del usuario es totalmente diferente. El core business (la competencia distintiva) se orienta a una atención personalizada, clases grupales y una comunidad. Brindan una experiencia completa: te proporcionan distintos productos que vuelven más amena tu hora haciendo ejercicio, te saludan por tu nombre y buscan ocuparse de tus cinco sentidos.

Sielecki, que ya era una completa aficionada de los deportes, compitió en el equipo de voley del colegio, fue campeona de levantamiento olímpico, hizo yoga, pilates, patinaje artístico, crossfit, corrió maratones y esquía, eligió probar una clase de ciclismo rítmico en la gran manzana y se enamoró, “empecé a ir todos los días”.

“ROCKCYCLE APORTA BENEFICIOS MENTALES, ENTRENAR TU MENTE A TRAVÉS DEL EJERCICIO PARA DESCARGAR Y RECARGAR”

Pero luego de más de un año trabajando en una empresa de biotecnología y haciendo la maestría en paralelo, decidió regresar al país. “Mi pareja vivía en Argentina y decidí volver, también extrañaba la parte asistencial de mi vocación médica. Me metí de vuelta a hacer la residencia pero pensé que no podía dejar atrás mi cabeza emprendedora y ya más entrenada en los negocios. Entonces, concluí que iba a traer este concepto a mi país. Un gimnasio exclusivo y especializado en el ciclismo rítmico”.

En el presente ejerce como cirujana en el Cemic y además es la creadora y única dueña de los tres locales de RockCycle que hay en Buenos Aires, una empresa que sigue creciendo y promete extenderse. Desde que entrás, RockCycle es diferente a otros estudios de fitness. La decoración del lugar está minuciosamente curada. En el baño hay cremas, secadores de pelo, planchitas. En el mostrador te saludan y te dan tus zapatillas. “Son las zapas especiales de spd. Si tenés de ciclismo las podes usar o sino optar por las que brindamos acá para que la actividad sea más segura arriba de la bici, ya que vas a bailar arriba del aparato. Además tiene beneficio sobre las piernas, haces fuerza opositora y antagonista y eso hace que el cuádricep se afine y no que crezca”.

La estética del lugar es parte de su modelo de negocio. Valentina busca cuidar al rider y proponerle una experiencia completa. Además de las alianzas comerciales que mantiene con diferentes marcas de bienestar para que le brinden productos a cada cliente, el seguimiento de los usuarios busca ser mucho más riguroso y produce efectos más rápidos. “Lo importante es la comunidad. Nuestro objetivo es incentivar que la gente venga y no que simplemente pague. Que se ponga la camiseta de RockCycle porque hace que la clase tenga un efecto diferente en la persona. La mayoría de nuestros usuarios llega por el boca en boca. Otro porcentaje por Instagram o curiosos que pasan por alguno de los locales en la calle, entran y preguntan. Queremos que conozcas la experiencia para que quieras fidelizarte, por eso la primera clase es bonificada. Podés elegir dónde querés tomar tu clase, ya que la membrecía vale para los tres locales. Hay una parte mística del viaje en RockCycle, es a la luz de las velas y la música es la que te lleva a hacer el ejercicio. La gente está pedaleando en la bici, se arma una coreografía en conjunto, no estás solo, somos un equipo. No hay competencia con el otro, es propia si querés, pero tiene otro objetivo, un beneficio mental. Entrenar tu mente a través del ejercicio para descargar y recargar.”