En un mundo cada vez más consciente, hasta lo que nos ponemos se ve afectado: hoy muchos deciden cuidadosamente dónde comprar su ropa de acuerdo con el material de las prendas y cómo fue su producción. El consumo de moda viene empujando nuevas tendencias hace un tiempo, y ser responsable a la hora de elegir tus prendas es un must en el 2021. 

Por: @beluprieto | Fotos: Unsplash y Nous Etudions. 


¿Qué términos tenés que conocer si querés ser un consumidor consciente? Primero, el slow-fashion. Este recibe su nombre por ser la contraposición al fast-fashion, el modo de producción de moda históricamente predominante, que trae muchos efectos negativos para las personas y para el planeta en sí. Se basa en la producción rápida y masiva de prendas, que, con el objetivo de ser lo más productiva posible, deja de lado buenas prácticas comerciales y sustentables. No solo implica un gran desperdicio de recursos, sino que también se permite bajar increíblemente los precios gracias a las injustas condiciones laborales que da a su mano de obra: muchas horas de trabajo por un salario reducido. 

El objetivo del slow-fashion es revertir situaciones de injusticia en la industria y en las actividades comerciales. Las prendas fabricadas por empresas o emprendedores que siguen este modo de producción son más exclusivas debido a que se producen más lentamente, gracias al respeto por unas horas de trabajo justas y un salario correcto. Esto también quiere decir que la ropa de marcas slow-fashion tiene precios más altos, pero ¿quién no querría pagar un poco más por un pantalón que sabe que fue producido por personas con condiciones laborales adecuadas y con materiales sostenibles? 

Mencionamos lo sostenible. ¿Por qué ese término entra en juego? Las empresas de producción fast-fashion generalmente usan materiales baratos y, por lo tanto, no sostenibles para sus prendas. Así, adquirimos ropa que probablemente pierda calidad rápidamente y debamos tirar. Todos alguna vez sufrimos de agujeros en nuestras medias o de una rotura en un pantalón. Seguramente eso se deba a los materiales baratos y no sostenibles con que fueron hechas esas prendas. 

Como el antónimo perfecto para ese modo de producción, el slow-fashion utiliza materiales sostenibles y ecológicos con el objetivo no solo de ayudar al medioambiente, sino también de lograr la perpetuidad de las prendas, es decir, crear ropa hecha con tal cuidado y consciencia que pueda durar años y años, sin necesidad de ser desechada. 

En la Argentina, tenemos el gran ejemplo de Nous Etudions. Esta marca es el modelo a seguir para todo aquel que quiera adentrarse en el mundo del slow-fashion. Romina Cardillo, la creativa detrás de esta creación, nos hace repensar el consumo no solo a través del veganismo en sus prendas, sino también desde su compromiso con el comercio justo y la sostenibilidad en la producción. Con solo cinco años en el mercado, presentó su nueva colección en la edición otoño-invierno de este año del BAFWEEK y demostró que la ecología y lo sostenible son dos mundos que pueden cruzarse perfectamente con el estilo y las tendencias para crear prendas que todos querríamos usar y que compiten con las grandes marcas de la industria. 

Se une a la conversación el veganismo. Aunque muchos podríamos pensar que este solo se relaciona con la alimentación, en realidad, es un estilo de vida. Significa no consumir ni utilizar ningún producto que tenga origen animal. Pero no siempre la moda vegana es moda sostenible. Muchas veces, los materiales sintéticos, las lycras y el poliuretano utilizados para este tipo de prendas derivan del plástico y terminan siendo perjudiciales para el medioambiente. Un ejemplo es el ecocuero, un material hecho a partir de plástico para evitar el uso de cuero animal, pero que igualmente afecta al planeta. 

Pareciera entonces que es imposible consumir slow-fashion que al mismo tiempo sea vegana y seguir siendo sostenibles y ayudar al planeta al mismo tiempo. Pero no es así. Existen formas de producir prendas veganas sin utilizar materiales que deriven del plástico. Por ejemplo, Nous Etudions crean sus colecciones a partir de materiales biotextiles que derivan de la kombucha y materiales alternativos como la yerba mate. 

Hoy en día, gracias a la creciente consciencia del consumidor y del productor, existen muchas formas de consumo responsable. Solo hay que averiguar un poco y encontrarse con un mundo de posibilidades 🙂