Si somos libres de elegir a quién amar, ¿por qué no podemos elegir amar a varias personas? en WATT te hablamos del poliamor como filosofía de vida.

TXT : Andrea Arzola @andrearzola


Aunque muchos no sepan muy bien lo que significa, multitud de personas abogan por esta filosofía de vida que está experimentando una revolución cada vez más potente. Pero la pregunta es: ¿Somos capaces de amar a dos personas con la misma intensidad? Y lo más importante: ¿Funcionaría esa relación?

Al contrario de lo que muchas personas defienden para poder satisfacer su sed sexual sin ningún remordimiento, ser poli es mantener una relación sentimental con dos o más personas. Es decir, que les quieres y les respetas mucho más allá del sexo. Nada tiene que ver con los swingers o las relaciones abiertas. Y, por supuesto, no se trata de organizar bacanales sexuales en tu casa día a día, -otro de los ‘argumentos’ que las mentes conservadoras intentan defender a toda costa para desacreditar esta opción vital-. 

Hay diferentes formas de relaciones poli: algunas tienen una relación principal y otras secundarias, algunos forman un trío o grupo donde todas las personas se aman por igual, y también hay casos donde cada persona tiene varias relaciones que nada tiene que ver entre sí. Cada vez se abren más combinaciones posibles que apuntan a que la libertad sexual está aquí para quedarse. 

En cuanto a la dinámica de estas relaciones -para los que aún no saben cómo llevan el tema sexo- eso ya es cosa de cada persona. A diferencia de los monógamos, ellos no tienen patrones a seguir (ni familiares, ni celebrities, ni comedias románticas de Jennifer Aniston), así que, como se pueden imaginar, la libertad es aún mayor.

Si te ponés a pensar, la filosofía del poliamor puede traer muchos aspectos positivos como parar las ganas un tanto obsesivas de algunos de encontrar a su alma gemela. También ayuda a no recurrir a la infidelidad, cuando tenés una pareja estable. Amás de forma no posesiva y honesta y eliminás ese afán de propiedad privada y exclusividad del “yo soy tuya y tu eres mío“. Quizás debamos preguntarnos: ¿Por qué nos parece tan raro que haya personas que consientan que sus parejas se acuesten con otros cuando vemos a diario gente infiel?

Pero..las relaciones humanas son demasiado complejas y no todo el mundo puede unirse al club del poliamor – cosa que está más que bien también-. Tarde o temprano, las inseguridades salen a la luz. Para ser poli tenés que abrir tu mente y aprender a gestionar conflictos que no se dan en relaciones convencionales. 

Además, no todo es idílico y amor libre: en las relaciones poliamorosas existen los mismos problemas que en las convencionales, solo que por partida doble (o triple, o múltiple). Y si ya es complicado para algunos encontrar a una persona que ames de verdad, imaginate encontrar a dos (o a tres, o a varias).

De todas formas, es frecuente seguir escuchando: “si de verdad estás enamorado de alguien, no deberías sentir nada por nadie más”, o “si sientes atracción por otras personas, significa que algo malo pasa con tu relación”. Es un pensamiento un tanto hipócrita que tan sólo se rige por leyes establecidas por la sociedad que no obedecen en absoluto a la naturaleza sexual del ser humano. 

Cada uno tiene su forma de querer al resto del mundo, y todos deberían entenderlo, sin importar el número de personas que duerman en tu cama. El amor no es ilimitado, y en última instancia, no deja de ser una exploración de ti mismo.