Carolina y Melisa, directoras de FH15 Arquitectura, comparten su experiencia en la Milano Design Week y una mirada especialmente dirigida a quienes están dando sus primeros pasos en el mundo de la arquitectura y el diseño.


Hay viajes que nos permiten conocer lugares nuevos y hay otros que, además, nos hacen volver mirando nuestro propio trabajo de otra manera. Para nosotras, vivir la Milano Design Week pertenece definitivamente a esa segunda categoría.

Llegar a Milán durante esos días es difícil de explicar hasta que se experimenta. De repente, pareciera que toda la ciudad habla de diseño. Lo que sucede dentro del Salone del Mobile se extiende hacia las calles, ocupa edificios históricos, galerías, patios y espacios inesperados. Durante una semana conviven arquitectura, interiorismo, mobiliario, iluminación, arte, tecnología y, sobre todo, una enorme cantidad de personas pensando, creando y compartiendo ideas.

Para quienes trabajamos proyectando espacios, es inevitable sentirse inspiradas, pero si tuviéramos que decir qué nos trajimos realmente de Milán, probablemente no hablaríamos primero de una tendencia, un material o una marca, hablaríamos de curiosidad, de esa sensación tan necesaria de volver a mirar, porque una cosa es descubrir un proyecto en Instagram o verlo publicado en una revista y otra muy diferente es estar ahí, recorrerlo, entender su escala, acercarse a un material, descubrir cómo fue construido y hasta poder conversar con quien imaginó una pieza!

En persona, el diseño recupera una dimensión que ninguna pantalla puede reemplazar y, entre la enorme cantidad de cosas que vimos, hubo un espacio que nos hizo pensar especialmente en quienes hoy están estudiando arquitectura o diseño: Salone Satellite.

IOUS Studio.

IOUS Studio.

Un lugar para quienes están empezando

Salone Satellite forma parte del universo del Salone del Mobile.Milano y está dedicado específicamente a diseñadores menores de 35 años y esto es importante, porque estamos hablando de uno de los grandes escenarios internacionales del diseño, pero también de un espacio creado para descubrir talento emergente. Un lugar donde jóvenes diseñadores pueden presentar sus proyectos frente a profesionales, empresas y personas que están buscando nuevas ideas.

Recorrerlo nos hizo pensar mucho en esa sensación que seguramente todos tuvimos alguna vez cuando éramos estudiantes, sentir que el mundo profesional estaba muy lejos, que Milán está lejos, las grandes ferias están lejos, también las marcas internacionales y las personas que admiramos, hasta que un día descubrís que las distancias quizás no son tan grandes como imaginabas.

La edición 2026 de Salone Satellite reunió a 700 diseñadores provenientes de 39 países. Entre ellos hubo también presencia argentina: IOUS Studio, Orangután, InvalidSyntax, Claroscuro y Estratos fueron los cinco estudios seleccionados dentro de la participación argentina documentada oficialmente para esta edición.

Además, una gran noticia: IOUS Studio obtuvo el segundo premio de los Salone Satellite Awards 2026 por su proyecto 3DP Ceramic Tiles. Desde nuestro lugar queremos felicitarlos a todos, no solamente por haber llegado hasta ahí, sino por algo que quizás sucede mucho antes: por haberse animado a mostrar su trabajo. Porque detrás de cada proyecto que vemos expuesto existe primero alguien que tuvo una idea y decidió hacer algo con ella.

Claroscuro.

Claroscuro.

Del aula al mundo

Tal vez esa sea una de las reflexiones más lindas que nos dejó este viaje. Cuando uno está estudiando, muchas veces trabaja pensando en la entrega, en llegar al viernes, en terminar una maqueta, en aprobar, y por supuesto que eso está bien, nosotras también pasamos por ahí, pero algunos de esos proyectos, investigaciones e ideas que nacen durante la etapa universitaria pueden tener una vida mucho más larga de la que imaginamos.

Quizás un trabajo no tenga que terminar necesariamente cuando termina una materia, quizás pueda convertirse en un prototipo, pueda presentarse a un concurso, evolucionar y viajar.

Hoy existen convocatorias, becas, residencias, concursos y plataformas internacionales que están mucho más cerca de lo que estaban cuando nosotras estudiábamos.

La globalidad no significa solamente poder abrir Instagram y ver en tiempo real lo que está sucediendo en Milán, también significa poder enterarse de que existe una convocatoria, investigar, aplicar, mandar un proyecto desde Buenos Aires, Córdoba, Ushuaia o cualquier otro lugar y quizás encontrarse, algún tiempo después, mostrándolo frente a personas que nunca hubieran conocido de otra manera.

Para nosotras, esa es una de las posibilidades más interesantes del momento que les toca vivir a quienes hoy están empezando.

Estratos.

Estratos.

Ver, tocar, preguntar

Otra de las cosas que Milán nos recordó es la importancia de salir de nuestras propias referencias. Como arquitectas estamos permanentemente expuestas a imágenes, vemos proyectos todos los días, guardamos referencias, seguimos estudios, construimos tableros y moodboards, pero viajar y encontrarse físicamente con el diseño genera otro tipo de aprendizaje. Uno descubre materiales que no conocía, procesos inesperados, nuevas tecnologías y formas diferentes de resolver problemas que nosotros también enfrentamos cuando proyectamos.

En esta edición, por ejemplo, vimos especialmente cómo la innovación y los saberes artesanales pueden dejar de entenderse como mundos opuestos, tecnología + oficio, precisión digital y sensibilidad material, nuevas herramientas y conocimientos que existen desde hace generaciones y quizás el futuro del diseño no consista solamente en inventar cosas completamente nuevas, sino también en aprender a mirar de otra manera aquello que ya tenemos, los materiales, los recursos, los oficios, la manera en que producimos y por supuesto, la manera en que vivimos.

Todo eso inevitablemente vuelve con nosotras al estudio, no para reproducir lo que vimos, porque inspirarse nunca debería significar copiar una respuesta sino para volver con nuevas preguntas.

Orangután.

Orangután.

Lo que realmente nos trajimos de Milán

Nos trajimos muchas imágenes, muchísimas, también nombres, materiales y lugares anotados, pero creemos que lo más importante que uno se trae de un viaje así no entra en una valija, porque son las conversaciones, encuentros con caras conocidas y nuevas caras que se suman, ideas, referencias, más preguntas y esa sensación tan estimulante de descubrir que existen otras maneras de hacer las cosas.

Después, todo eso empieza a aparecer silenciosamente en nuestro trabajo, quizás en una decisión, en un material, en una conversación con un cliente, en una manera diferente de pensar un espacio, la creatividad también se construye alimentándola, viajando cuando se pueda, caminando mientras se observa, preguntando y conociendo personas que piensan distinto, entrando a lugares que no estaban en nuestros planes y manteniendo siempre algo de aquella curiosidad que teníamos cuando éramos estudiantes.

Si están empezando, anímense, si pudiéramos sentarnos a tomar un café con quienes están leyendo esta nota y dejarles solamente una idea después de nuestro paso por Milán, sería esta:

No esperen a sentirse completamente preparados para empezar a mostrar lo que hacen.

Probablemente ese momento nunca llegue del todo, la formación es fundamental pero el oficio lleva tiempo, la experiencia se construye trabajando, pero ser profesional también implica aprender a buscar oportunidades, investigar, presentarse, equivocarse y volver a intentar, mirar más allá de aquello que el algoritmo decide mostrarnos todos los días y, sobre todo, entender que los grandes escenarios no pertenecen únicamente a quienes ya llegaron.

Salone Satellite existe, precisamente, para quienes están empezando, quizás alguno de ustedes tenga hoy un proyecto guardado en una carpeta de la facultad, un prototipo en un taller, nn objeto que hicieron para una entrega, una investigación o simplemente una idea que todavía no saben muy bien hacia dónde puede crecer.

Puede que el próximo paso no sea Milán, o puede que sí, pero hay algo que aprendimos después de muchos años trabajando juntas y que este viaje volvió a recordarnos y es que las oportunidades rara vez aparecen cuando uno se queda esperando a sentirse listo, hay que salir a buscarlas y a veces, la distancia entre una idea y una oportunidad empieza simplemente cuando nos animamos a mostrarla.

¿SABÍAS QUE PODÉS PARTICIPAR?

Salone Satellite es la plataforma del Salone del Mobile Milano dedicada a jóvenes diseñadores menores de 35 años.

La convocatoria para participar en la edición 2027 ya está abierta y se pueden presentar candidaturas hasta el 30 de agosto de 2026. La próxima edición tendrá lugar en Milán, del 13 al 18 de abril de 2027.

Si estás estudiando o empezando tu carrera profesional y tenés proyectos propios, investigá la convocatoria y sus requisitos.

Acordate, Milán no está tan lejos, las oportunidades tampoco.

¿Nos vemos ahí en 2027?

Nota realizada por Carolina y Melisa, directoras de FH15 Arquitectura.

Fh15Fh15. Arquitectura.