Si tuvieras que describirte en una palabra, ¿cuál sería?

¿Puedo decir linyera? Sí, creo que sí. Tiene que ver con la capacidad de poder adaptarse a muchos círculos distintos, a muchas burbujas distintas con el despojo que eso conlleva.

 

Si te dan a elegir entre la actuación, conducción o modelaje, ¿con cuál te quedás y por qué?

Definitivamente la actuación porque es la manera más fácil de ser yo misma. Es un lugar que me da la libertad que no me la da ninguna otra expresión artística.

 

En algunos personajes/campañas, te mostraste con un perfil transgresor ¿considerás que sos una mujer de naturaleza rebelde?

El acto más rebelde que podés hacer hoy en día es ser auténtico y eso muchas veces lo ves en la gente y decís “uy que trasgresor” y simplemente está siendo él mismo, sin tapujos, sin vergüenza, sin limitarse por lo que supuestamente otros esperan de vos. Es muy común y me pasó toda la vida que quieren etiquetarte y saber en qué caja ponerte. ¿Y vos qué haces? Una cosa es lo que vos hacés y otra la que sos. No soy actriz, yo actúo. Es un verbo más de hacer.


¿Cómo te imaginás en diez años? 

No sé ni cómo me imagino en seis meses. No me puedo imaginar. Si la pregunta fuese al revés y diez años atrás me hubieses preguntado cómo me imaginaba hoy, no sé si lo que estoy viviendo ahora sería muy alejado a lo que esperaba. Pero, por más cursi que suene me la paso cumpliendo sueños, deseos y objetivos y en ese sentido no veo mucho a futuro.

  
¿Tenés alguna fantasía pendiente de cumplir?

En el último tiempo aprendí que las cosas que deseas se cumplen siempre y cuando que los deseos sean para vos, que estén conectados con tu realidad o con tu irrealidad y de esa manera hacerlo posible. Un sueño podría ser “quiero salvar el mundo” y eso no es ni para mí ni para nadie, es algo muy grande. Si deseas lo correcto, lo que va con tu vibra, con lo que vos estás vibrando, eso te va a llegar. Estoy viviendo constantemente el deseo más grande entonces es muy difícil pedir más.