Después de su exitoso e inolvidable paso por Kinky Boots, el reconocido actor y cantante Fer Dente volvió directo a los escenarios para protagonizar la mega producción de “Regreso en Patagonia”, musical basado en el libro “El Regreso del Principito” (de Alejandro Roemmers) y co-protagonizado por Nahuel Pennisi y Franco Masini. 

Por: Belén Prieto | Imágenes: Mariano Michkin


Planeando unas merecidas vacaciones para septiembre, en el camarín de “Kinky Boots”, a Fer Dente le llegó la propuesta de “Regreso en Patagonia”. Decir que no, no era una opción. Lo interpelaba el director del musical, el personaje principal, el mensaje, el libro en el que está basada la historia. Todo cerraba.

Hoy, apenas algunas semanas después de su estreno, nos cuenta sobre la experiencia de la obra y sobre su carrera. Con años de trayectoria, además de ser un gran referente en las artes escénicas, dirige ya hace casi tres años el Instituto Argentino de Musicales junto Ricky Pashkus. Y nos adelantó también que se prepara para su primer trabajo como director: en julio del 2023 llega “Heathers”, el musical, al Ópera y Fer va a aportar su experiencia y creatividad a la tan aclamada obra con su dirección. Se realizarán audiciones por todo el país para armar el elenco, así que estén atentos. HACE POCO SE ESTRENÓ REGRESO EN PATAGONIA, ¿CÓMO LLEGASTE A ESE PROYECTO? ¿TE LLEGÓ O LO BUSCASTE?

Es un proyecto que a mi me llega hace muy poquito. Hace dos meses, dos meses y medio. Estaba en mi camarín de Kinky Boots, me escribe Sebastian Irigo que es un amigo y dramaturgo que vengo siguiendo hace muchos años. Y viene trabajando y dirigiendo unas obras que para mi son hermosas. Siempre tuve muchas muchas ganas de trabajar con él. Me manda un mensaje y me dice “¿qué vas a hacer en septiembre?”. Y pensé “ay dios, justo en septiembre me quería ir de vacaciones”. Pero cuando te escribe el director con el que querés trabajar… menos mal que no saque el pasaje. 

Me junté y me contó la historia. Cuando me dijo que estaba basada en el libro de Alejandro Roemmers, fue muy loco porque yo lo había leído justo este mismo año. Me lo había acercado una persona muy especial, y todavía lo tenía en mi mesita de luz. 

Me contó el proyecto, la inmensidad, el equipo creativo. Y dije “bueno, vamos”. Nos embarcamos en un proceso vertiginoso de montar este show 100% original y argentino, en 7 semanas. 

Ahora estoy feliz, disfrutando del proceso que está siendo. En venta, en repercusión. Es muy hermoso, todos coinciden en la magia, en la emoción, en la belleza de lo visual. En ese sentido, estoy muy contento. 

¿QUÉ BUSCAS EN UN PROYECTO A LA HORA DE DECIDIR HACERLO O NO?  

En este caso, todo me cuadró. Tenía muchas ganas de volver a hacer un espectáculo para toda la familia. Para mi tiene mucho de Peter Pan y de Aladín este show. Y son oportunidades que no aparecen todos los días, por el riesgo y trabajo inmenso que requieren. 

En general, lo que me ayuda a decidir es quién lo está haciendo. Con quién voy a trabajar, eso es lo único que importa. No podría hacer un proyecto lindo con alguien que no me late, que no me genera interés para compartir tiempo y energía.  

¿CÓMO DESCRIBIRÍAS “REGRESO EN PATAGONIA”? 

Yo creo que es un gran viaje mágico, que habla de todo lo que nos venimos preguntando en la intimidad. Saca afuera esas preguntas y esos viajes que necesitamos hacer. Y no necesariamente moviéndonos geográficamente. Pero habla de eso, del viaje que es necesario hacer de vez en cuando para reencontrar nuestro eje y seguir nuestro aspiral ascendente. 

Y JUSTAMENTE EN ESE VIAJE QUE HACE TU PERSONAJE, ¿TE SENTISTE IDENTIFICADO? 

Sí, bueno, creo que todos en algún momento necesitamos hacer un reseteo. Vivimos en un mundo que no está preparado para reflexionarnos. Entonces, creo que por eso es tan empático el mensaje y el espectáculo. Porque todos en algún momento y de alguna forma hacemos un rechequeo y vemos un inventario de cómo estamos con respecto a nuestros deseos, lo que seguimos queriendo, lo que por ahí ya no queremos más. Cómo nos percibimos, cómo nos queremos seguir moviendo, con quién. Son cosas que de alguna u otra manera todo el tiempo nos preguntamos, y eso es lo que me genera una empatía tan directa. LA OBRA ES UN COMENTARIO SOBRE EL RITMO DE LA VIDA ACTUAL Y LO QUE NOS DEMANDAN LAS REDES SOCIALES, ¿CUÁL ES TU OPINIÓN SOBRE EL TEMA? 

Yo me siento en general un poco un outsider. O al menos es lo que me hago creer para no sentirme tan preso. Siento que nunca tengo todos los huevos en una canasta y los tengo como en distintos lugares. 

Sí, un poco soy de las redes, pero un poco. Y otro poco soy de allá, y otro de acá. Entonces, quizás es una trampa que me hago para no sentirme tan dependiente de eso. 

Pero sí caigo en la trampa, y me importa el engagement y los seguidores. Trato igual de no enloquecerme con “a ver qué quiere mi público”. Es una cosa trillada la que voy a decir, pero siento que a veces cuanto más auténtico uno es, más engancha. 

Lo que sí siento es que toda la gente que me sigue a mi, me sigue por quien soy y por lo que hago. No es que me siguen por un personaje que hice o por algo que generé sin querer. Me es más orgánico. 

TAMBIÉN SE HABLA DE CÓMO HOY HACEMOS MUCHAS COSAS AL MISMO TIEMPO. HAY UN DIÁLOGO ENTRE TU PERSONAJE Y EL DE FRANCO MASINI EN EL QUE ÉL TE DICE “HACER MUCHAS COSAS A LA VEZ NO TE VA A HACER VIVIR MÁS”, Y VOS LE RESPONDÉS “PERO TE DA LA SENSACIÓN DE QUE APROVECHAS EL TIEMPO”. ¿CÓMO TE IDENTIFICAS CON ESE DIÁLOGO? 

Me identificó bastante. Antes el multitasking era una capacidad que alguien tenía, y ahora todos sí o sí tenemos que serlo. 

La respuesta del personaje de Franco es que estaría bueno que en vez de aprovechar más el tiempo, lo aprovechemos mejor. Pero creo que hay momentos para todo igual. Porque de eso se trata. Todo depende en qué momento esté uno de la vida, en qué momento esté uno energético, evolutivo. 

Yo creo que hay momentos para hacer todo al mismo tiempo, pero también hay momentos para abandonar. Son ciclos. No todo el año puede ser verano; necesita ser otoño, la primavera, el invierno. 

Es importante no estancarse en nada tan determinante. Yo de muy chico fui muy multitasking, y tengo tendencia todavía a serlo. Estrené y al otro día ya estaba pensando en 78 cosas para hacer en las próximas semanas. Pero me detecté y me frené. Y parando también aparecen otras cosas. 

Sobre todo como argentinos somos de hacer, hacer, hacer. Porque las cosas no llegan solas. Eso crecimos escuchando. Pero no juzgo, porque no me juzgo. Pero entiendo que está bueno repreguntarnos, y revernos. 

¿Y ESE CAMINO DE REPREGUNTARTE ES UN CAMINO QUE HABÍAS HECHO ANTES O QUE LA OBRA TE AYUDO A HACER?

No, vengo hace mil millones de años haciendo eso (se ríe). Por eso sentí tanta empatía con la obra, porque siento que me subo a hablar de algo que entiendo emocionalmente. Que es lo más importante. 

SE HABLA TAMBIÉN DE “VIVIR EN EL FUTURO”. ¿TE PASÓ O TE PASA, COMO A TU PERSONAJE, SENTIR QUE ESTABAS CON LA CABEZA EN LO QUE VA A PASAR Y NO EN LO QUE ESTABA PASANDO? 

Yo creo que una alarma de que algo no está bien es si uno está sufriendo el presente. Me cuestan un poco las palabras “esfuerzo”, “sacrificio”, no entiendo qué son. Quizás para otro lo que yo hago es recontra sacrificado. Pero como yo elijo hacerlo, no es un sacrificio para mí. Sí me demanda. Cuando ensayaba esto estaba haciendo funciones, y estaba agotado. Y era un esfuerzo enorme, me demandaba toda mi concentración. Pero siento que es “parte de”. 

Entonces pienso que cuando alguien la está pasando mal en el durante, no estar cansado, sino pasarla mal en serio. Esa sensación interna de que no es por acá. Entonces no vale la pena. La gloria es que el camino ya de por sí valga la pena, porque después la concreción es simplemente eso. La concreción. Y hay que empezar a buscar la próxima zanahoria. 

WATT: CLARO, HAY QUE APRENDER A DISFRUTAR DEL PROCESO TAMBIÉN. 

No, no es disfrutarlo, porque no lo quiero romantizar. Es que el proceso es. Y si el proceso no es, no es eso lo que viene después. Hay que sincerarse con honestidad. Porque hoy también la góndola de los deseos es enorme, pero no todo el mundo tiene la bendición de tener la vocación tan clara. Incluso teniendo la vocación clara, también te mareas. Entonces la posta para mi es cuando uno pone el cuerpo. Cuando lo pones, el cuerpo habla. Si es sí o es no, cuando algo no te da ganas de verdad. En cada persona se manifiesta distinto. 

Mi vocación para mí fue siempre el salvavidas. Fue la primera vez que sentí que algo me abrazaba, me pertenecía. Que estaba bien ser como era. No tenía que ajustar nada para encajar.  

VOLVIENDO A LA OBRA, ¿QUÉ REPRESENTA, PARA VOZ, EL PAPEL DE EL PRÍNCIPE? 

Creo que es como un espejo. Alguien que va espejando cosas y haciendo preguntas que abren a otras preguntas en vez de dar respuestas que cierren. Es un personaje que va abriendo siempre, nuevos caminos, nuevos lugares para mirar. Iluminando cosas distintas. 

¿Y SENTIS QUE ESO ES ALGO QUE DEBERÍAMOS TENER TODOS EN LA VIDA REAL INTERIORIZADO? 

Creo que mal no le va a hacer a nadie. Pero hay momentos. Uno no puede vivir constantemente revisando. Son ciclos. Lo mejor que uno puede hacer es estar en contacto con uno y no mentirse. Y eso no quiere decir tener que accionar. También hay que ser piadoso. Porque en la vida de lo new age, del trabajo constante en uno, pasarse para el otro lado es muy fácil: pensar que no alcanza, que no me estoy cuidando. Bueno, hay que frenar. Tenemos que ir negociandonos constantemente. 

EL PERSONAJE DE CANDE MOLFESE ES UNA SÁTIRA DE UNA INFLUENCER, ¿CREES QUE ESA REPRESENTACIÓN ESTÁ MÁS CERCA DEL HUMOR Y DE LA EXAGERACIÓN O DE LA REALIDAD ACTUAL? 

Bueno, hay tanto influencer como ser humano caminando por este mundo. A cualquier persona que le pones un teléfono puede convertirse en influencer. Eso es lo llamativo de las redes sociales. 

Es una mirada la que tiene la obra, de un tipo de persona, que tomó un par de decisiones. Y a parte se expone en las redes sociales. No es una cuestión de demonizar a las redes. Todos somos las decisiones que tomamos. (Con el personaje de Cande) Se armó un estereotipo. Lo que plantea la obra es como ella queda atrapada en su propia red. Y como es tan simple también desenredarse. Una vez que lo detectaste, ya está, empieza el trabajo. Lo que se armó, se puede desarmar. 

HABLANDO EN GENERAL SOBRE TU CARRERA COMO ACTOR, PENSANDO EN QUIENES QUIEREN DEDICARSE TAMBIÉN A ESTO, ¿CUÁLES CREES QUE FUERON ESOS MOMENTOS CLAVE QUE TE LLEVARON A DONDE ESTÁS HOY? 

Yo creo que cuando la vocación se hace presente… cada vez creo más en la magia. Pero no mágico de suerte. Sino que cuando uno de verdad logra conectarse con eso, y se escucha y confía en su intuición, se va moviendo y descartando lo que tiene que descartar. Y adquiriendo lo que tiene que adquirir. 

La vocación escupe también, repele a lo que no suma. Pero hay que ver qué es esa vocación. Y para eso hay que estar muy conectado con uno. 

La única certeza, que hablo siempre con mis alumnos de la escuela, es la clase. La barra, el piano, el compañero. Es lo único concreto, de lo único de lo que nos podemos ocupar. Lo único que va a dar es una herramienta. Y eso es lo único que se necesita. Nosotros hacemos como una gota sobre una piedra, y de repente en una gota la piedra se rompe. Pero hay que estar, y constantemente. El sueño va a depender de la potencia del deseo, y de la persistencia por no abandonarlo. Es así. Y no abandonarlo es estudiar, pero no solo ir a la clase, es entender, que tu vida empiece a pensar alrededor de eso. A imaginarte, pero a trabajar también. 

A mí lo que me bajaba la ansiedad era la clase. Porque la clase, si es una buena clase, no es distinta a un ensayo. Es lo mismo. Lo único que cambia es de dónde sale y a dónde va la plata. En la clase vos pagas, y en el ensayo te pagan a vos. Pero después es todo exactamente igual, en un marco profesional. Es lo que siempre ruego, que la gente se cuide, que vaya a espacios profesionales. Por eso cree la escuela, con Ricky, porque faltaban, eran muy poquitos. Y es mucha la gente que tiene el deseo de formarse. Y una persona mal formada, es muy difícil de salvarse. POR ÚLTIMO, ¿UN CONSEJO PARA QUIENES QUIEREN DEDICARSE A LAS ARTES ESCÉNICAS?

Esto, formarse. Hay una falsa concepción de que esto es distinto a ser traumatólogo. Si querés ser médico, tenés que estudiar. Acá es exactamente igual. Porque todo lo otro, que te descubran, el contacto… no voy a decir ni sí ni no sobre eso, pero lo único que sí puedo decir es que todo aparece si tenés herramientas. Sino, ¿de qué te sirve? ¿Cuánto podés durar? ¿Qué tipo de carrera podés hacer? Todo tiene que ver con qué mirada tiene uno y con algo que me encanta que dice Ricky, que es la fe infinita. 

Cuando uno tiene vocación, lo más probable es que tenga fe infinita en uno mismo. Me parece que eso es lo más importante. 

El otro día estaba con mi odontólogo y me dijo “hice un cursito de stand-up, y me gustaría hacer uno de actuación”. Y yo le dije “a mi me gustaría hacer un cursito de odontología, ¿tenés alguno para recomendarme?”. No existe. No es distinto. Ninguna profesión le saca peso a otra. Sobre todo cuando es vocación, ninguna vocación vale más que otra. Es un regalo, es como un hijo. Es algo que para vos es lo más importante, y hay que cuidarlo como tal.

 


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