Ruggero Pasquarelli y Cande Molfese: Una de las parejas del medio que demuestran permanentemente que la química, buena onda y diversión son tres características claves a la hora de tener una relación. Pero qué pasa en tiempos de crisis, cuando todo parece desmoronarse… No solo hablamos con los actores y les preguntamos cómo se llevan al estar todo el día juntos en un mismo hogar a raíz de la cuarentena, sino que también sumamos las palabras de la Licenciada en psicología, Ivana , quien nos brindó herramientas para que el estar encerrados pase a ser una oportunidad de conocernos en profundidad, tanto a nosotros mismos como a quienes nos rodean. 

Texto: Caro Topola @carotopolaperiodista // Fotos: Freepik , @candemolfese y @ruggeropasquarelli

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¿Cómo se llevan durante esta cuarentena?

R: Nos llevamos muy bien. 

C: Yo creo que nos llevamos mejor incluso. Rugge está ayudando mucho con los quehaceres del hogar y está siendo muy ordenado, así que mucho mejor. 

¿De qué forma superan los momentos de tensión?

C: Hemos tenido alguna que otra situación. 

R: Sí, pero estamos en casa así que no nos queda otra que amigarnos.

 

¿Quién es el que menos problemas genera a la hora de convivir?

R: Yo, igual habíamos dicho que nos llevábamos súper bien (risas), así que no tenemos ningún tema gente. 

C: No, ¿por qué? Vos sos súper desordenado, así que para mi yo soy la que genera menos problemas.

Cande, ¿lográs que Rugge entrene de vez en cuando?

C: Para nada, no hay manera y eso que yo entreno todas las mañanas de mi vida. 

R: No digas así, ponele que una vez cada dos tres días lo hago. Dale.

¿Cuáles son las actividades que disfrutan hacer juntos?

R: Miramos muchas series, pelis y cocinamos mucho. 

C: Sí, además yo estoy aprendiendo a jugar a la play y también tocamos la guitarra.

¿Qué es lo que más te gusta de Rugge?

C: Muchas cosas. Su buen humor, su paciencia, que siempre le ve lo positivo a la vida, que me cuida, me mima y es buena persona. 

Y a vos Rugge, ¿qué es lo que más te gusta de Cande?

R: Es la mejor novia del mundo, la más respetuosa, la que me hace mejorar como hombre, como persona y como artista. La amo mucho. 

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Para Ivana Dzialoszycki, Licenciada en psicología (MN 14996), la convivencia se ve afectada en estos tiempos porque no estamos acostumbrados a compartir tantos momentos con aquellos que nos rodean, ni siquiera en vacaciones. De todas formas, ella considera que las consecuencias no son las mismas para todos. La situación varía en función del tamaño del hogar, de si se tiene un balcón, un patio o un jardín, si a través de las ventanas entra la luz del día, si existen dificultades económicas o de si hay integrantes con algún problema de salud físico o psicológico. También influye de otra manera si los miembros de la familia que trabajan pueden seguir haciéndolo de forma remota o si tienen que salir a trabajar porque su circunstancia así lo requiere.

“La cuarentena ha dejado en suspenso la mayoría de nuestras rutinas cotidianas. Esas que de alguna manera le dan una continuidad a nuestra vida y le aportan una medida de previsibilidad que organiza nuestra experiencia psíquica. Aunque no sabemos cómo va a ser nuestro “martes”, sabemos que solemos despertarnos a una hora determinada, y que desarrollaremos ciertos trabajos, que iremos a la escuela o pondremos en práctica ciertas actividades pautadas. Hoy en día, hemos perdido esa orientación. El modo en el que las personas hacen uso del tiempo y espacio también varía entre unos y otros. Están los que suelen tener sus agendas muy organizadas, los que tienen más tiempo libre y están acostumbrados a “administrar” ese tiempo con facilidad y fluidez, los que saben pasar tiempo a solas y aquellos que prefieren pasarlo acompañados. Todo esto es importante a la hora de enfrentar y afrontar esta cuarentena que ha sido impuesta”, explicó la especialista.

Según informó la Lic, es posible que el aislamiento agudice algunas dificultades, que intensifique y haga más visibles las situaciones conflictivas, que los problemas habituales se multipliquen porque hay más oportunidades para que eso suceda. La cuarentena puede funcionar entonces como un amplificador de conflictos. Además,  si cada cual apela a sus habituales mecanismos, ésto solo invita a la repetición de respuestas que ya se han mostrado ineficaces. Por este motivo, es clave tener algunas herramientas a disposición y aplicarlas en este tipo de circunstancias: 

  • Organizá tus rutinas, cosas sencillas que te permitan establecer diferencias entre el día y la noche, la mañana y la tarde, un día y otro.
  •  Distribuí aquellas tareas que tienen que ver con el orden y la limpieza de la casa. Si cocinar es una tarea gustosa imaginá cosas que no soles comer a menudo y compartí la tarea. Si no lo es, repartir de modo parejo y equitativo esa responsabilidad. Aunque parezca algo menor es un gran recurso en esta situación tan atípica.
  • Escuchate. Seguro habrá momentos en los que tendrás ganas de pasar tiempo con aquellos que te rodean y otros que no. Preocurá brindarte y brindarle a los otros un espacio-tiempo personal.
  • Respetá los tiempos de estudio, trabajo, actividades o conversaciones personales.
  • Proponete momentos sin conexión tecnológica. 
  • Jugá, bailá, escuchá a nuevos artistas, ordená o arrancá a arreglar aquellos rincones de la casa que siempre estuvieron pendientes. Pero ojo, si esto se convierte en una nueva fuente de estrés, mejor interrumpilo y dejalo para otro momento. 
  • Si tenés un hobbie o un pasatiempo es un gran momento para practicarlo. 
  • Date tiempos de silencio o de ocio, en los que no haya nada para hacer más que contemplar el aquí y ahora.
  • Clave: No esperes que las cosas anden bien todo el tiempo, permitite soportar un poco mejor el momento en el que las cosas se desacomodan. 
  • Anímate a desarrollar nuevos recursos para los problemas de siempre, sé una persona creativa y flexible.

Ya sabés, que este tiempo sea productivo y positivo depende en gran parte de la forma en la que vos encares la situación. Llegó el momento de sacar lo mejor de nosotros mismos y compartirlo con el resto. ¿Te animás?