La actriz reconocida por su papel en “La Reina del Flow” de Netflix, Carolina Ramírez, llega desde Colombia a la Argentina, precisamente a la calle Corrientes, para subirse al teatro porteño. 

Hoy nos cuenta sus inicios y llegada a la fama, para luego explayarse sobre “Lo que queda de nosotros”, la obra que trajo a nuestra ciudad para protagonizar junto a Alberto Ajaka.

Por Belén Prieto. 


Radicada hace meses en Buenos Aires, Carolina tuvo una infancia muy feliz. Rodeada siempre de familia y amigos en Colombia, cuenta: “Cuando miro hacia atrás, no puedo evitar sonreir”.

Entre quienes la acompañaron durante su crecimiento, destaca Miriam, su tía y madrina.  “Ella siempre fue muy cercana. Viene de la escuela del teatro hippie, de la época, de los 60. Y siempre me cultivó mucho la lectura. De una manera, esa vena artística viene de ahí. Ese mundo de lo escénico lo empecé a conocer de muy chiquita de mi tía, explica. 

1. ¿Siempre te interesó la actuación? 

La actuación como tal no. Siempre me interesó la danza, pero inconscientemente sí me interesaba la actuación. Porque lo que más me gustaba de bailar, era interpretar personajes. El ballet tiene esa particularidad: no es solamente un asunto coreográfico, sino que tiene que ver con la interpretación.

2. ¿Estudiaste artes dramáticas? ¿O sos autodidacta? 

Estudié. Soy maestra de artes escénicas, pero esto fue de grande. Me profesionalicé en el 2018/2019. Antes de eso tuve una formación empírica muy sobre la marcha. 

Empecé a hacer teatro a los 19. Y desde esa edad también actué en un programa de televisión.

La carrera como tal la culminé hace pocos años.

3. ¿Cuál fue tu primer trabajo como actriz?

Mi primer trabajo como actriz fue en una serie que se llamó “Los otros y nosotros”, que nunca salió al aire. Se hizo para levantar un canal de televisión que ya no existe. Pero el director de casting de esa serie me llevó después a un programa infantil que se llamó “Jack El Despertador”.

4. ¿Y cuál fue para vos un antes y después en tu carrera? 

Yo creería que “La hija del mariachi”. Antes había protagonizado un par de series juveniles, pero esa producción fue una telenovela muy trascendente en la historia de la televisión colombiana. Fue una telenovela muy importante en un momento de mi vida también muy importante. 

Ese papel me puso en un lugar de una carrera ascendente que trajo después proyectos importantes.

5. ¿Cómo fue participar de La Reina del Flow? 

Estoy muy muy honrada, porque es un proyecto que ha dado la vuelta al mundo y me ha puesto en un lugar muy importante a nivel internacional. Es una serie que la gente adora, que la gente agradece, que todavía me ha mantenido vigente los últimos cuatro años. Tengo mucho para agradecer por esa serie.

6. ¿Y cómo describirías “Lo que queda de nosotros”? ¿Qué pueden esperar los que vayan a verla? 

Van a salir cambiados de acá, van a salir viendo el mundo y la vida de los seres que dependen de nosotros de otra manera. Es una obra de teatro emotiva, que conmueve, que atraviesa, que permea los sentimientos. 

Es una obra necesaria y pertinente.

7. La obra se va a dar en Buenos Aires, ¿qué diferencias encontrás entre la Argentina y Colombia? 

La responsabilidad de pararse en un escenario, ese vértigo y esa emoción son  iguales estés donde estés. Obviamente el público argentino es mucho más conocedor, porque culturalmente tiene mucho más metida la cultura del teatro. Son mucho más espectadores. 

En Colombia, el teatro comercial depende mucho de una industria que todavía no es tan fuerte como la de acá.

8. ¿Qué proyectos se vienen en tu carrera? ¿Algo que puedas adelantar? 

No, la verdad que estoy a la espera de la cuarta temporada de una serie que adoro, que se llama “De brutas nada”. Después, en cuanto a la tercera temporada de “La Reina”, silencio sepulcral (se ríe). 

Me gustaría mucho seguir trabajando en Argentina. Acá hay una meca enorme de talento en las artes escénicas y dramáticas.

9. Por último, ¿tenés un consejo para los que se quieren adentrar en el mundo de la actuación? 

El mejor consejo que puedo dar es que tomen la carrera de la actuación como algo serio, como algo formal. Es una carrera que depende mucho de la lectura, del pensamiento crítico. 

Para mi ser un actor es un acto político. Hay que tener una posición política; no de pertenecer a un partido u otro, sino la responsabilidad que tenemos como agentes culturales de generar y crear identidad de nación. 

Los actores somos agentes políticos, somos generadores de pensamiento. Entonces se requiere de mucho estudio, de mucha seriedad. Es tan serio como estudiar neurología.