Andy Freire es un empresario y emprendedor experto. Creó compañías como Officenet, que en cinco años pasó a tener casi 1000 empleados y fue vendida a Staples. Bajo su ala también nació la constructora de empresas Quasar Ventures, el sitio de reservas Restorando, el Amazon argentino Avenida.com y  la consultora Axialent. Actualmente, es el Ministro de Modernización, Innovación y Tecnología de la Ciudad de Buenos Aires.   

Texto. Florencia Garibaldi / Fotos. Ana Grucki


¿Cuándo te chocaste por primera vez con el término emprendedor?

Ahora todo el mundo habla de emprendedores, pero cuando me gradué en el 93, nadie utilizaba esa palabra. No existían los concursos de planes de negocios, nada de nada. Estudié en el Carlos Pellegrini, que era un colegio muy moderno en términos de desarrollo de negocios, fui a la Universidad de San Andrés y sin embargo ahí tampoco se hablaba de emprender. Yo di con la palabra cuando leí un libro que se llamaba “Pasión Entrepreneur” de Gerardo Saporosi, que era muy denso, académico y aburrido. Aún lo tengo en mi casa y hace poco lo miré, es inentendible. Se pregunta por qué las economías del mundo necesitan que un porcentaje sea de generación emprendedora. Nada de cómo emprender o armar tu propio proyecto. Después de eso me junté con dos empresarios que me contaron que vivían de su propio proyecto, que hacían sus negocios y me dijeron que eran emprendedores. Ahí me di cuenta que eso era lo que quería hacer y entendí el término. Así fue como después arranqué en ese mundo.

Officenet tuvo tanto éxito que es un caso de estudio en universidades de todo el mundo por un trabajo que hizo la Harvard Business School. ¿Por qué se usa como modelo de análisis?

Porque es la historia de dos chicos de clase media, que venía uno del Nacional Buenos Aires y otro del Carlos PellegrinI, que habían sido becados para estudiar Economía en San Andrés con una beca del 75 por ciento. Largamos nuestros laburos para cumplir el sueño de emprender y sin un mango, usamos plata de terceros. Parte de lo extraordinario es que el 95 por ciento de las personas empiezan con dinero de familiares, inversores que se llaman “Family or Friends”. En nuestro caso no fue nada de eso, sino un señor que nos dio plata porque creyó que lo que pensamos era bueno. De hecho el título con el que se estudio en Harvard es “Officenet: ¿Cómo hacer el trabajo del espíritu empresarial en la Argentina?”. Es la historia de la vida emprendedora de alguien que consiguió capital de terceros. Eso fue lo distintivo e interesante.

“Quiero romper con el paradigma de que si estás en política te pasás al lado oscuro. Tengo que cargar con el estigma de los funcionarios públicos, pero la mejor manera de demostrar que no es así es con los hechos”

Siempre asesoraste a sectores gubernamentales, pero ahora perteneces al Gobierno. ¿De qué manera modificó tu vida estar a cargo de un ministerio?

Fue un cambio de 180 grados. Estoy cumpliendo seis meses en la función pública. Cuando me surgió la posibilidad, lo primero que hice fue hablarlo con mis hijos y uno de ellos se puso a llorar y me pidió que no lo haga porque no quería que en el colegio le digan que es hijo de un político. Casi no lo tomo por eso. Pensé que estaba saltando a la jungla, al medio del quilombo, y fue bastante más leve de lo que imaginaba. Lo estoy disfrutando. Trabajo tantas horas por día como cuando estaba en Officenet pero lo hago con un entusiasmo infernal, la única diferencia es que tengo 20 años más (risas). Quiero romper con el paradigma de que si estás en política te pasás al lado oscuro. Tengo 200 mil seguidores entre Twitter y Facebook, el día que asumí un 40 por ciento de la gente pasó a odiarme. Un día antes todos me decían que era un genio y ahora cuando publico algo, me escriben para decirme que soy un “trucho vendido”. Asumí un cargo, pero sigo poniendo lo mismo que antes y ahora consideran que todo lo que hago es un curro. Tengo que cargar con el estigma de los funcionarios públicos, pero la mejor manera de demostrar que no es así es con los hechos y haciendo las cosas bien. Los resultados van a hablar por sí mismos.

Remarcaste mucho a lo largo de tu carrera que en Argentina no existe un apoyo estatal a los emprendedores. Ahora que sos funcionario público, ¿cómo pensás modificar esa situación?

Lo que estoy tratando de cambiar desde mi nuevo cargo es que hasta ahora el emprendimiento era una estrategia de subsecretaria, no de Estado. Cuando hablo de estrategia de Estado me refiero a hacer de los emprendedores el eje de desarrollo de un país, que sean la columna vertebral de lo que necesitamos hacer.

¿Cuál es la propuesta específica para ese cambio?

Lo central de mi cargo en este Ministerio es hacer del talento la estrategia diferencial de la ciudad de Buenos Aires. Hablo del talento emprendedor, audiovisual, artístico, de diseño, de moda. Esa es la visión que tengo y quiero llevar el talento a ser el corazón del crecimiento de la ciudad. Estamos lanzando un proyecto que se trate de que me cuentes qué ideas tenés y yo te lo financio para mejorar la sociedad. Esperamos que se presenten más de 3000 propuestas. También los vamos a capacitar para lograrlo.