¿Te acordás cuando las nubes tenían formas de dragones y los días se deslizaban entre risas y aventuras? Bienvenidx a un viaje para desenterrar esa chispa traviesa, ese mundo de maravilla de tu niñez; ese en el que todo es posible.

Por: Josefina Aragonés | Imágenes: Stock


En medio del estrés y las responsabilidades adultas, a veces olvidamos la magia y espontaneidad que solíamos tener de niñxs. Pero tenemos buenas noticias: esa parte juguetona y creativa sigue viviendo en tu interior, y no es tan difícil reavivarla. En esta oportunidad, te invitamos a hacer un zoom-out de la vida adulta, recordar que no es todo laburo y preocupación, y a sumergirte en el mundo de la creatividad y la curiosidad de tu niñx interior.

 

Cuando éramos chicxs, explorábamos el mundo con ojos asombrados. Todo era novedad y posibilidad. Una caja de cartón podía convertirse en una casa de muñecos; una banana de juguete podía ser la más deliciosa del mundo. Armábamos historias en nuestras cabezas, creíamos que de grandes podíamos ser cualquier cosa: astronautas, cantantes, veterinarias, maestrxs. Nada, nada, nada, era imposible.

 

Hoy, con el día de las infancias como excusa, nuestro mensaje va por ahí. Para ser creativos -para crear- es necesario que veamos el mundo a través de esos lentes de posibilidad. Si considerás que esto es algo difícil para vos, traemos algunas actividades que pueden conectarte con tu niñx interior, y contribuir a activar tu potencial creativo.

 

1) Dibujá o pintá lo que quieras. No necesitás ser un artista para hacerlo, es simplemente una forma de expresión espectacular. Agarrá tus lápices, acuarelas o marcadores y creá un mundo de colores (pero tratá de que no sea en las paredes). Te vas a relajar, vas a llenarte de ideas y a desconectar de lo cotidiano.

 

2) Actuá sin vueltas: ¿Te acordás de los shows que metías con tus primxs en reuniones familiares? Donde no te importaba el qué dirán, solo querías divertirte y sacar a relucir tus dotes artísticos (y sacar un par de aplausos, jajaja). Bueno, ¡meté uno de esos! No importa si el show es para los muebles de tu casa, pero hacelo. Cantá, actuá, bailá y liberá tu creatividad.

 

3) Jugá a lo grande: Los juegos al aire libre no son solo para niñxs. Reuní a tus amigxs o familiares y disfrutá de un día de diversión con juegos clásicos como la mancha, la escondida, poliladron o pases de pelota. Otra forma hermosa de desconexión que te va a llenar de risas y adrenalina, ingredientes mágicos para la creatividad.

 

4) Reviví tu vínculo con juguetes: ¿Tenés juguetes viejos guardados por ahí? Sácalos y dejá que despierten recuerdos y emociones. Desde figuras de acción hasta muñecas, conectarte con estos objetos te puede llevar de vuelta a momentos llenos de fantasía.

 

5) Hacé memoria. ¿Nada de esto te inspira? Tratá de recordar qué disfrutabas hacer en tu niñez y anda por ahí. 

Te animamos a volver a un tiempo donde la imaginación no tenía límites y la diversión era la prioridad. Reconectar con tu niñx interior puede revitalizar tu mente, aumentar tu creatividad y añadir un toque de alegría a tu vida diaria. Así que, ¿estás listo para activar tu potencial creativo y explorar un mundo lleno de posibilidades? ¡El juego está por empezar!