El yaguarté extendía su territorio por todo nuestro mapa, incluso era común verlos hasta los primeros años del siglo XX en las afueras de la Ciudad de Buenos Aires, su presencia se hacía sentir hasta la Patagonia, pero con la llegada del progreso que se hace notar por el desmonte, y el avance de la frontera agrícola y ganadera, hoy sólo ocupa el 10% de aquellos dominios. Según la Fundación Vida Silvestre sólo quedan en el país menos de 200 ejemplares.

El Partido de Tigre debe su nombre a la enorme presencia que había de estos felinos, lo que da una idea del volumen de ejemplares que habitaban la zona. En Argentina, el yaguareté es una de las 500 especies con peligro de extinción, en Misiones sólo quedan entre 50 y 60 ejemplares, y los demás se reparten entre Salta, Misiones y Santiago del Estero. En las últimas décadas la deforestación y la caza ilegal, no sólo de ellos sino de las animales que forman parte de su cadena alimentaria han reducido su hábitat, amenazando la continuidad de su vida en nuestro territorio. Las áreas protegidas que custodian los últimos ejemplares no son suficientes para detener su exterminio.

Hay diversas asociaciones, leyes y políticas para impedir que se extinga el yaguareté, en la región chaqueña se ha creado el Plan de Emergencia de Conservación del Yaguareté. La finalidad es tratar de llevar adelante acciones para controlar la caza furtiva, que es una de las principales amenazas contra la especie. Promover también la educación entre los jóvenes, ya que muchas veces la caza es un hábito del ámbito rural muy extendido. En los Esteros del Iberá, la Fundación Conservation Land Trust está intentando reinsertar ejemplares para que se reproduzcan y vuelvan a vivir en este lugar en donde hace más de 60 años que ya no existen más.