Pico Mónaco

Pico Mónaco: Después de un 2008 difícil, donde pasó del puesto 14 al 40 del ranking por problemas en un tobillo y una neumonía, es el único tenista argentino que participa de las dos series de Copa Davis 2009 y afirma que trabaja duro para ser Top Ten. Amigo de Rafael Nadal y admirador del Cholo Simeone, este tandilense de 25 años no se lamenta por el tiempo perdido.         

Txt Andra Sitt & Maximiliano Negrete /  Ph Mariano Michkin


Quién podía imaginar que de una ciudad tan simple y tranquila como Tandil iba a surgir una serie de tenis-tas profesionales que lue-go representarían a la Argentina en los tornos más importantes? Juan “Pico” Mónaco es uno de ellos.

Se metió en el tenis cuando era solamente un niño de primer grado y después de diez años de entrenamiento y dedicación, comenzó su carrera profesional por decisión propia, pero con el apoyo incondicional de sus afectos, familia y amigos.

Su talento y humildad demuestran que “Pico” no se equivocó cuando eligió el camino del deporte, porque en 2008 estuvo tan sólo a cien puntos de llegar al Top Ten. Pero él no se angustia por ha-berse quedado en la puerta, todo lo contrario, asegura que “vive el día a día”.

¿Por qué esa frase, que tomás del “Cholo” Simeone, te sube el ánimo?

Es muy importante eso que dice el “Cholo”. Esa frase es muy útil para cuando estás mal y al mismo tiempo para cuando estás muy bien. Sirve para pasar esos momentos duros y además para aprovechar los lindos y vivir el presente. Cada día que te levantás es un día nuevo, es muy importante eso.

¿Dónde estarías ahora si no hubieras tenido que parar en 2008?

(Respira hondo). En ese momento me sentía increíble. La verdad es que no te puedo afirmar que hubiera llegado al Top Ten porque uno nunca sabe lo que puede pasar, pero venía muy embalado. Estaba en el puesto 14 del Mundo, tenía que jugar una final con Fernando González y justo me rompí el tobillo. Eso me costó la Copa Davis y como tardé un mes en volver también perdí lugares en el ranking. Estuve muy cerca de llegar, sobre la línea. Encima, cuando volví, tuve neumonía y pasé cuatro meses afuera, por eso terminé el año en el cuarentavo lugar. Todo lo que pasó se dio en mi mejor momento.

“En el tenis hay un nivel de actuación muy grande, es un deportemental bastante duro”

Este año, después del triunfo sobre Andy Murray, la historia será otra.

Sí, ganar te levanta y te llena de confianza. Ganarle a Murray, a David Ferrer, que son jugadores duros, te da seguridad. Lo importante es que siento que estoy a la altura de las circunstancias y a medida que uno se va sintiendo cómodo y se va afianzando en su juego, ya no se piensa tanto en el rival, sino en cómo ganar el partido.

¿Cómo se sienten para ganar en la Copa Davis sin David Nalbandian?

No tenerlo es una falta importantísima. Sacando a (Guillermo) Vilas y a (José Luís) Clerc, creo que David es el que tiene el mejor record y el que siempre se puso el equipo al hombro.

¿Es posible ganar de visitante en una superficie rápida como proponen los checos?

Sí, creo que se puede. Juan Martín (Del Potro) está en un momento increíble, tiene un potencial impresionante. Yo siento que estoy jugando muy bien y preparado para lo que me toque. Dejando todo, confiando en nosotros mismos y formando un equipo podemos vencer.

“Me veo en el Top Ten porque antes estuve muy cerca y hoy me tengo mucha confianza”

¿Cómo es la relación entre los tenistas argentinos que viajan a enfrentar a República Checa?

A (Leonardo) Mayer no lo conozco mucho, pero tengo muy buenas referencias, y con (José Acasuso) “Chucho” me llevo genial. Pero Juan Martín es un hermano para mí, lo conozco desde la primera vez que vino al club, con cinco años. Y que dos amigos como nosotros se encuentren en un equipo es algo increíble porque te motiva todavía más.

¿Por qué salieron tantos jugadores de primer nivel de Tandil?

Siempre digo que cada uno tuvo su espejo. (Mariano) Zabaleta tuvo el de (Guillermo) Pérez Roldán, yo tuve el de Zabaleta, Juan Martín (Del Potro) el mío, y (Máximo González) “Machi” y (Diego) Junqueira se fueron acoplando. Con los mismos entrenadores y métodos de trabajo y las mismas canchas donde entrenamos, los chicos van a laburar a conciencia. Creen que pueden llegar a ser como nosotros y eso cuando sos junior es lo más importante.

¿Y todavía podés disfrutar de Tandil con amigos?

Sí, igual todos los chicos están viviendo acá. Tengo como ocho o diez amigos de toda la vida que están terminando de estudiar en la universidad, pero son todos vagos, no se salva uno. Igual, muchas veces agarramos dos autos y nos vamos viernes, sábado y domingo a Tandil, y ahí jugamos al fútbol, comemos asado, salamines. Nos divertimos, salimos un poquito y nos volvemos. La pasamos genial.

“Al principio me decían Piquito, después heredé el apodo de mi papá y pasé a ser Pico”.

¿Quién hace el asado?

El Negro. El tipo hace los mejores asados de todos.

¿Qué te pasa cuando te va a alentar la barra de los “tandilenses y pinchas”?

Me fascina mal. Adoro jugar acá, en Buenos Aires: torneo, Copa Davis, lo que sea. Creo que jugar de local es lo más lindo que te puede pasar.

¿Ganar torneos es lo único que con-vierte a un tenista en el mejor?

No, creo que todo suma. Un número uno tiene que serlo dentro y afuera de la cancha, todo va de la mano. Ser humilde también te hace jugar bien, eso lo puedo comprobar con Rafael (Nadal) porque él es la misma persona que conozco desde los catorce años. Y también con (Roger) Federer, es un fenómeno. Es muy raro que un jugador excelente afuera de la cancha sea quilombero o mala persona.

¿Cómo influye el entrenador durante un partido?

El entrenador o el capitán desde afue-ra te indican cómo está tu rival porque uno siempre cuando juega piensa en sí mismo y se concentra en si está ner-vioso, ansioso, sobreexcitado, o si tiene miedo. Yo me pregunto todo el tiempo si estaré jugando o sacando bien o en qué pensará la gente, si le estaré rindiendo al equipo, y todo eso hace que no le pres-tes atención al otro.

Para disimular todo ese nerviosismo, ¿aplicás una cuota de actuación?

Sí, hay mucho, mucho de actuación. Creo que en ese sentido el modelo a copiar es Nadal, a veces me cuenta que viene jugando muy mal, pero que siente que el rival no lo nota. Él demuestra tanta actitud, tanta garra y focalización que el de enfrente piensa que está en su mejor día. Sin duda hay un nivel de actuación muy grande, es un deporte psicológico mental muy duro.

¿Qué rival te morís por derrotar?

A Fernando González porque perdí las cinco veces que jugamos. Cada vez estoy más cerca y no puedo ganarle. Igual soy muy amigo de él, pero cuando estoy adentro quiero derrotarlo y no puedo. ¡Me vuelvo loco! Estoy deseando que me toque enfrentarlo en todos los torneos para poder vencerlo.

¿Te ves en el Top Ten?

Sí. Sigo trabajando duro, porque la otra vez estuve muy cerca y hoy me siento con mucha confianza. Dios quiera que sí.

¿Por qué te dicen “Pico”?

Como fui el primer hijo varón de la familia, al principio me decían “Piquito”, después heredé el apodo original de mi papá y pasé a ser Pico. Cuando llaman a casa en Tandil es un quilombo.