Leonora Balcarce es una de esas actrices que hizo un montón de papeles y de lo más diversos. A la televisión llegó por Montaña rusa, otra vuelta y trabajó en un listado enorme de programas exitosos, algunos son Verano del 98EpitafiosEl elegido y Mujeres asesinas. En cine participó de grandes películas como PacoAparecidos o La ciénaga. Incluso ganó varios premios como el de “mejor actriz” en el festival de cine latinoamericano de Nueva York. Pero también incursionó en el teatro y hoy la vemos en su más reciente estreno: Dinner.

Texto. Florencia Garibaldi / Fotos. Ana Grucki


Leonora tiene varias cosas que hacen que uno no pueda dejar de mirarla. No es solamente su pelo salvaje lo que llama la atención, sino también su forma de caminar, sus movimientos y su tono de voz. Será por eso que tiene la capacidad de mimetizarse en diferentes personajes y que todos resulten igual de atractivos. A la hora de sacarse fotos, la tiene muy clara. Sabe dónde pararse, cómo mirar, cómo jugar con su cuerpo. Sin embargo, para esta nota la pusimos a prueba. Primero, le pedimos que se suba a unos andamios que estaban arriba de una terraza y se negó porque sufre de vértigo. Después, la convencimos para que se pare sobre una barra de bar y tenía tanto miedo, que no nos quería soltar las manos. Cuando tomó confianza, respiró hondo, pero no pudo. Aunque logramos que se agache y pierda un poco el temor. La sacamos de su zona de confort y logró un resultado exitoso.

Una maestra le dijo a tu mamá cuando eras chica que hablabas con los lápices. ¿Cómo pasaste de inventar mundos propios a querer actuar?

Siempre fui bastante histriónica. Miraba mucho el programa de Gasalla (Antonio) e imitaba a los personajes. También me gustaban las novelas de Andrea del Boca como Celeste siempre Celeste. Entonces, a partir de lo que veía después iba y le hacía shows a mi hermana. Ella me decía que tenía que ir a estudiar teatro. No estaba en mi cabeza ser actriz, pero se dio y resultó ser a lo que me dedico. Mi primer trabajo fue en Montaña Rusa, Otra Vuelta y al mismo tiempo que arranqué a actuar profesionalmente, me metí finalmente a aprender teatro con Julio Chávez.

“Actuar tiene que ver con el carácter y las emociones, aunque no lo pienses te genera algo a nivel más profundo. No es voluntaria la catarsis, pero sucede”

¿Llegaste más por destino que por vocación?

Estaba en una agencia, que me había anotado mí mamá y me llamaron porque había un casting para actuar. Hice varias pruebas y quedé. A veces la vocación no aparece tan rápido. Tenés la cabeza en otro lado o te pasan ciertas cosas en la vida que no te dejan tiempo para andar buscando una vocación. Además eso fue a mis 16 años, es una edad en la que andás un poco confundido también. Tenía vocación, sino no haría esto hace tantos años. Tampoco es que lo descubrí de manera tan casual. Estaba para eso, sobre todo por personalidad.

Te tocó hacer papeles muy diversos: mala, policía, lesbiana. ¿En qué crees que te ayudó variar tanto y no encasillarte en algo?

Tuve suerte de que no me convoquen para representar siempre el mismo papel. Si me hubiera pasado de que me pidiesen ir por el mismo lado, creo que me hubiera abierto el camino yo para hacer otras cosas. Hice cosas muy diferentes y eso está bueno.

“Ahora tengo ganas de estar en casa, cosaque no te pasa cuando no tenés horarios ni nadie que dependa de vos. El tiempo pasa rápido, no se vuelve atrás y hay que aprovecharlo con los hijos”

Participaste en teatro, cine y televisión. ¿Cuál es tu favorito?

Está bueno poder hacer de todo. Cada formato tiene su algo. Son tres cosas muy diferentes a nivel exigencia. El actor tiene que poder hacer las cosas bien en los tres ámbitos. Lo que prefiero se va relacionando con el momento en el que esté en mi vida, como quiera manejar el tiempo y qué necesidades tenga. Los proyectos llegan porque tienen que llegar en determinado momento. Me gustan los tres espacios y elijo lo que me parece que pueda resolver mejor haciendo una evaluación antes de agarrar un trabajo.

Cuando estabas embarazada te preguntaban en las entrevistas cómo te imaginabas siendo mamá y respondías que no tenías idea. Hoy que ya tuviste a Vinicius, ¿qué clase de madre sos?

Soy presente y obsesiva en muchas cosas.

¿Modificó tu carrera su nacimiento?

No me gusta la palabra carrera (se ríe). Te modifica en que cuando tenés un bebé chico, tenés otro nivel de demanda y no querés irte de tu casa. Desde que estuve embarazada hasta ahora, que mi hijo tiene un año y tres meses, viví por completo abocada a él y ese era mi plan. Lo único que podría haber hecho, si se daba, era una obra de teatro. Que es lo que me está pasando ahora. Porque puedo estar en mi casa y sólo me voy las horas que tengo función. No es una demanda de estar fuera diez horas como si estuviese haciendo una tira televisiva. El año que viene capaz podría llegar a hacer otra cosa. Como dije antes, las propuestas aparecen en el momento en que uno está para recibirlas. Ahora, tengo otra necesidad y ganas de estar en casa, cosa que no te pasa cuando no tenés horarios ni nadie que dependa de vos. El tiempo pasa rápido, no se vuelve atrás y hay que aprovecharlo con los hijos.

¿Sos rutinaria?

No, pero está buena la rutina que se te genera cuando tenés un bebé, porque te ordena. A mí me encanta la vida de hogar, estar ahí acobijada, así que no me molesta.

Antes eras de salir de noche y de ir a eventos. ¿Es algo que te empezó a pasar ahora lo de quedarte en casa?

Siempre me gustó. Antes, como todo el mundo, iba a boliches y salía. Amo mi casa, mi cama, estar tirada viendo una película. Estoy contenta cuando me quedó ahí.

Habías lanzado una línea de remeras. ¿No pensás retomar ese proyecto?

Lo haría si tuviera un socio con mucha plata. Es difícil invertir, conseguir telas, generar. Cuando lo hice me fue muy bien y al llegar la segunda temporada que me tocó volver a producir, había aumentado todo. Me fue imposible seguir sin re invertir plata yo y no estaba para eso. Sin un apoyo económico atrás es imposible. Admiro a los emprendedores que se rompen para progresar por sí mismos. Yo no lo pude sostener.

¿Qué nos podés adelantar de Dinner?

Es una comedia inglesa que se estrenó en el 2003 en Londres. Trata sobre una cena que hace la protagonista, que tiene un marido que vende libros de filosofía barata. Invitan a varios amigos. Mi personaje es la esposa de uno de los amigos del matrimonio. Sacan a la luz pensamientos, toda la hipocresía de la burguesía. Salen cosas afuera que exponen lo que son, se muestran literalmente. Hay una parte de thriller también. Mi personaje es una periodista de chimentos, bastante tilinga, pero muy informada y la relación con su marido es tortuosa. Está muy buena y me divierte mucho más hacer comedia que drama.

Más allá de ir a terapia, ¿usás la actuación también para canalizar?

Es un trabajo muy abstracto y como tiene que ver con el carácter y las emociones, aunque no lo pienses te genera algo a nivel más profundo. No es voluntaria la catarsis, pero sucede. Actuar me genera una descarga y un cambio de ánimo.

Agradecimientos: Casa Sur Palermo Hotel, JT, Complot, Las Pepas