LOS CHICOS DE ONDA VAGA, SIN PLANEARLO, CREARON EN UNAS VACACIONES LO QUE HOY ES UNA DE LAS BANDAS NACIONALES INDENDEPENDIENTES MÁS CONOCIDAS, CUMPLEN DIEZ AÑOS DE SER UN FENÓMENO QUE VIENE A DESAFIAR LOS LÍMITES. EN DICIEMBRE, LANZARON SU CUARTO ÁLBUM DE ESTUDIO, OV IV Y ESTÁN A PUNTO DE PISAR POR PRIMERA VEZ EL GRAN REX.

Texto. Florencia Garibaldi / Foto. Mariano Michkin


Se formaron como banda afuera del país, arrancó como algo más relajado, tal vez no tan pensando detalladamente para que se convirtiera en algo oficial. ¿Cómo hicieron para que funcione esa fórmula que delinearon casi sin querer?

Cada uno de nosotros venía tocando en diferentes grupos, pero ya éramos amigos. Un verano nos encontramos en Cabo Polonio, Uruguay, y decidimos armar una bandita. Se creó un sonido bastante particular porque allá no teníamos electricidad para enchufar ciertos instrumentos como la batería. Cuando volvimos a Buenos Aires, nos invitaron a tocar a un par de lugares. Se sumó Germán con el trombón y generó un sonido auténtico. Nos juntábamos a comer hamburguesas en la terraza de Nacho, ensayábamos y tipo siete de la tarde nos empezaban a llegar mensajes de fiestas. Nos tomábamos un taxi y caíamos a tocar. Durante la primera época hicimos bastante eso. Asaltábamos una fiesta, ni siquiera nos invitaban. Por suerte a la gente le gustaba.

En esas tardes que se juntaban a comer y ensayar, ¿imaginaban que llegarían a tanto?

En ese momento justo alguien nos preguntó cómo nos veíamos en diez años y dijimos que no lo sabíamos. Si hubiésemos tenido los huevos de imaginarnos algo, hubiése sido esto que nos está pasando. Estamos muy agradecidos a nosotros mismos por haber llevado a la banda a hacer todo esto. Al principio había falta de expectativa y no nos veíamos a futuro, se percibía como algo del momento. Además, todos somos músicos desde antes, durante y después de Onda Vaga, con proyectos paralelos. Notas ya dábamos por separado cada uno con sus bandas propias. 

“Hablás de una banda en los medios y no podés poner que son inclasificables, en algún lado los tenés que meter. Preferimos invitarlos a que vengan a vernos y traten de descifrarnos”

¿Pueden determinar cuándo fue en que salieron de esa terraza y cobraron visibilidad?

Hubo un momento de quiebre claro, que fue al año de sacar el primer disco. Estábamos haciendo unos acústicos para 200 personas y veníamos llenando. Hacíamos ciclos todas las semanas. Sacamos el disco, hicimos una pequeña gira y cuando volvimos dimos un recital en el Konex. Esperábamos 300 personas y vinieron como mil. Eso fue un salto grande. Si bien hoy llevamos más gente, ahí fue claramente cuando nos dimos cuenta a dónde estábamos llegando.

Son una banda que tiene la particularidad de tocar en diferentes tipos de escenarios, así como participan en esas fiestas, tocaron en festivales por el mundo y ahora llegaron al Gran Rex…

Tocar en el Gran Rex va a ser muy groso. Estuvimos una sola vez ahí como invitados de Fito Páez. A nivel sensación es algo similar a lo que fue el Luna Park, porque además estamos presentando el nuevo disco. Estamos ensayando bastante, algo que no hacemos usualmente. Estamos nerviosos porque encima también festejamos los diez años de la banda. Es una noche importante. Durante todos estos años tocamos en escenarios de todo tipo: para una sola persona, en la calle, es festivales grandes. Son todos lugares distintos, algunos con adversidades, otros con cosas muy buenas.

¿Se les dificulta enfrentarse a públicos que no conocen como por ejemplo cuando fueron a tocar a Japón?

Está bueno estar en esos escenarios. Hace poco tocamos tres de nosotros a beneficio en Ramos Mejía y nos sentíamos más nerviosos que tocando en el Konex. Había 20 personas. La música te da eso de poder renovar la sensación cada vez que tocás.

“El arte no soluciona si tenés hambre o frío, pero está ahí para ayudarte. Nos pasa bastante que viene gente y nos agradece por la música”

Son una banda que no entra en un estilo definido, pero siempre buscan encasillarlos de alguna manera…

Sí. Ese encasillamiento es para los que no saben y necesitan etiquetas. Además de que todo el tiempo es difícil hablar sin encasillar. Podés decir tal es un chabón y capaz no lo es, es un robot. Es la manera de comunicar cosas. Hablás de una banda en los medios y no podés poner que son inclasificables, en algún lado los tenés que meter. Preferimos invitarlos a que vengan a vernos y traten de descifrarnos. ¿Los Ramones qué son?, ¿una banda de Punk Rock? Ellos se definían como Bubblegum Pop y si vienen y nos dicen que son ese género, no entendemos nada. Necesitás ir a verlos. A nosotros nos pasa que de lejos dicen que somos unos hippies de forma despectiva y después nos van a ver y resulta trascendental para ellos como oyentes.

¿Qué diferencias tiene este nuevo disco con los anteriores ahora que están más consolidados?

Una diferencia clara es que trabajamos con un productor, que nunca lo habíamos hecho. Siempre produjimos nosotros. Tuvimos a Ezequiel Kronenberg que lideró las mezclas y el concepto sonoro. Fue una decisión pensada. Probamos y cuando empezamos a ver el material laburado, nos convenció. Para quienes no lo conocen, él tiene muy buen manejo de la tecnología y una cabeza gigante. Propuso una paleta de sonidos y colores increíble. Por nuestro lado, sin nadie que nos anime a eso, por ahí nos hubiésemos asustado o pensado que estábamos abandonando nuestra esencia. Nos entendió bien, se copó con nosotros.

¿Por qué aún hoy siguen manteniendo su independencia con relación a no pertenecer a un sello discográfico?

Nunca nos hicieron una propuesta que nos convenga. No nos cerramos a nada. La experiencia de bandas más grandes que en algún momento firmaron con una multinacional, están contando los días para que se terminen los contratos y volver a lo independiente. Si le vendés el alma al diablo pero te paga una buena renta, todo bien, ahora si te cajonea es un garrón. Estamos en un momento bisagra de la producción musical en el que las grandes compañías no saben qué hacer y la gente crea música igual. El disco se dejó de vender y los tipos están viendo que te pueden ofrecer, pero también como meter la mano para ganar un mango con esos contratos 360 que van por todo. Hay que estar atentos y ver. Sí estamos cerrados a no firmar sino está buena la propuesta.

“Cada vez estamos más viejos, ya tenemos encima cada uno diez años más. Nos seguimos queriendo, eligiendo como amigos y como miembros de banda”

En una nota dijeron que hacían temas para consolar corazones rotos, ¿es así?

(Se ríen) ¿Nosotros lo dijimos? En realidad lo dijo Van Gogh, en relación al arte que funciona como consuelo. El arte no soluciona si tenés hambre o frío, pero está ahí para ayudarte. Nos pasa bastante que viene gente y nos agradece por la música. Nos dicen que estaban mal, que nos escucharon y se la levantamos. Que sirva para eso ya está bueno. Podés bailar, escucharnos con tus amigos, nuestro trabajo ya está hecho.

¿Cómo sigue funcionando la dinámica luego de diez años?

Bien, en algunas cosas estamos más aceitados que en otras. Lo importante es que seguimos componiendo y tocando. Cada tanto nos mandamos estas locuras como hacer un Gran Rex. Cada vez estamos más viejos, ya tenemos encima cada uno diez años más. Nos seguimos queriendo, eligiendo como amigos y como miembros de banda.

¿Qué se viene después del Gran Rex?

River (risas). Inmediatamente nos vamos de gira a Europa, por séptima u octava vez. Vamos a estar un mes por allá. Después volvemos, seguiremos presentando el disco acá y para la segunda mitad del año tenemos planeado una gira por Latinoamérica. El año pasado fue raro porque nos dedicamos prácticamente a grabar el disco pero tocamos poco acá y nos demandan. También tenemos que ponernos a grabar algo nuevo, pero nuestra naturaleza es la de salir a tocar. Somos inquietos. Nacimos tocando y tenemos mucho oficio de eso, además de ser nuestra fuente de ingresos.