Nicolás Furtado: Artista de la transformación

NICOLÁS FURTADO LLEGÓ A BUENOS AIRES HACE CINCO AÑOS PARA SER ACTOR. ENSEGUIDA PARTICIPÓ EN DULCE AMOR Y A LA VEZ QUE HACÍA TEATRO UNDER, TUVO PAPELES EN SOMOS FAMILIA Y EN NOCHE Y DÍA. SIN EMBARGO, EL GRAN ROL QUE LO CONSAGRÓ FUE EL DE “DIOSITO” EN LA TIRA EL MARGINAL. AHORA, SEBASTIÁN ORTEGA (UNDERGROUND) VOLVIÓ A APOSTAR EN ÉL Y LE DIO LA OPORTUNIDAD DE HACER SU PRIMER PROTAGÓNICO EN FANNY LA FAN.

Texto. Florencia Garibaldi / Foto. Mariano Michkin


Nicolás es de esos chicos tímidos que se esconden detrás de sus personajes, los que le permiten ser muchas personas al mismo tiempo. A pesar de ser tan joven, ya tuvo la oportunidad de hacer papeles que quedaron grabados en el imaginario social. Cada vez que tiene que interpretar a alguien, se mete tan a fondo, que se anima a cambios de looks radicales. Durante las fotos, a tono con sus nuevas rastas, sacó su longboard y se puso a andar por todo el estudio porque quería que las fotos sean reales. Contagió tanto su energía, que todos tuvieron que probar una vuelta en la patineta.   

Sos de Uruguay, ¿por qué decidiste mudarte a la Argentina?

Allá la industria audiovisual está complicada. Hay buenos profesionales, buenas ideas, pero pocas producciones. No es muy redituable. Hay muchos factores que hacen que no se produzca tanto como acá. En Uruguay la opción era quedarme haciendo teatro y la verdad es que también quería probar cine y televisión.

Aunque siempre contás en las entrevistas que la televisión no era una de tus opciones en realidad…

Sí, es verdad. Armaba obras de teatro en Uruguay y no iba nadie, no sabía cómo carajo convocar gente. En la sala de al lado había un tipo de la televisión que llenaba. Eso me marcó. Me di cuenta que primero me tenía que hacer conocido para poder convocar. Y emprendí mi camino con eso en la mente. Entonces el día de mañana voy a hacer la obra que tenga ganas y a través de las redes sociales y de los que me conocen, ya voy a tener mi propio canal de difusión. Es mirarlo un poco como una empresa. Si bien soy un artista, tengo que tener una forma de vender y que la gente conozca lo que hago. Participar en productos como El Marginal, que aparecen en Netflix y tienen una llegada masiva, me ayuda.

“En la tele hay un ambiente bastante cerrado lamentablemente, Siempre aparecen las mismas caras y cada tanto se ven nuevas porque es difícil entrar”

Lograste conseguir trabajo bastante rápido, dado que es una carrera donde podés estar años intentando …

Lo miro hoy en día y logré mucho. Lamentablemente, en la tele hay un ambiente bastante cerrado. Siempre se ven las mismas caras y cada tanto aparecen nuevas porque es difícil entrar. En Uruguay tuve la suerte de conocer a un productor argentino, Pablo Ferreiro, que estaba trabajando allá y me vio. Fue el primero que me dijo que debía irme para Buenos Aires y probar. Él mismo fue el que me llamó para un bolito acá. Algo sin aparente continuidad. A partir de eso fueron saliendo cosas. Igual, estuve mucho tiempo parado sin hacer nada y me dediqué al teatro.

¿De qué manera querías meterte en el mundo televisivo argentino donde hay roles tan definidos como el de galán o el de villano?

Para mi es difícil tratar de encontrar algo más allá de todo eso. Por suerte, estos últimos trabajos que estuve haciendo tuvieron particularidades y naturalezas bastante complejas. Lo que les dio éxito es haber podido trabajar la psicología de los personajes, y no fue algo superficial. Cuando tengo desde donde agarrarme, un conflicto, algo complicado, rebuscado, y contradictorio, como somos los seres humanos, es cuando más rico va a ser y más cómodo me siento. Después, puedo estar en bolas con algunas cosas, pero eso es cuando más desafío me genera. 

“Me tenía que hacer conocido para poder convocar y emprendí mi camino con eso en la mente. Si bien soy un artista, tengo que tener una forma de vender y que la gente conozca lo que hago”

En el caso de “Diosito” caíste vos al casting ya lookeado, con la dentadura que después se vio en el unitario. ¿Por qué te presentaste así?

Actores hay muchos y buenos. No alcanza con sólo hacer un buen casting, eso lo hacen todos. Tenés que dar lo mejor para ganar un personaje. La competencia es enorme. El casting es la forma más democrática de elegir un actor. Eso produce también que no te achanches y estés inquieto.

¿Sentís que “Diosito” te hizo dar un paso más allá?

Sí. El Marginal es un producto con un nivel realmente internacional, desde el guión, los actores, la estética, hasta la historia. A mí me tocó un personaje que me permitía ciertas cosas y lo supe aprovechar. “Diosito” tenía algo especial, lo ví y lo llevé al límite. Me la jugué porque lo moví a un lugar peligroso desde el punto de vista técnico porque estaba en una línea delgada de la sobreactuación. Si me pasaba quedaba demasiado y si no llegaba quedaba raro. Es un límite que si lográs caminar por él, encontrás el punto justo. Lo primero que hago es no juzgar al personaje y entenderlo. Me acerqué lo más posible a lo que creí que era la verdad. “Diosito” llegó a mucha gente y a otros países por Netflix. Eso no pasa con otro tipo de programas. Además, alcanzó diferentes edades y clases sociales.

“Cuando tengo desde donde agarrarme, un conflicto, algo complicado, rebuscado, y  contradictorio, como somos los seres humanos, es cuando más rico va a ser el personaje”

¿Hiciste trabajo de campo previo?

Principalmente, usé mis recuerdos. De mi barrio de la juventud y de gente que se cruzó en mi vida, con naturalezas parecidas a la de “Diosito”. Investigué mucho por Internet, me metí en foros para obtener palabras y sinónimos. Así me armé un glosario como con cien palabras y las iba cambiando con el guión que me llegaba. Me dejaron modificarlo y sumarle ciertas formas de expresión. Me parecía importante justificar cada acción. Estás viendo a un tipo que mata, pero que lo terminás queriendo.

Es una persona muy dual y que se nota que está confundido, hasta con su sexualidad, además de tener poder y no saber cómo manejarlo…

Tal cual. Yo como Nico, no voy a decidir si él es o no gay. Existe lo bisexual y apunté a eso. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, porque nadie es todo bueno o todo malo. Encima tiene poder y posibilidades dentro de una cárcel, con todo lo que eso conlleva. A su vez pude hacer guiños con el público, como por ejemplo que sea “ricotero”, eso se lo puse yo (risas). Justificaba con canciones parte de la historia y lo que pasaba. Esos detalles le dieron vida, lo hicieron completo y verosímil.

“Actores hay muchos y buenos. No alcanza con sólo hacer un buen casting, eso lo hacen todos. Tenés que dar lo mejor para ganar un personaje”

Te hiciste otro cambio de look, esta vez con rastas. ¿Qué nos podés adelantar de tu primer protagónico en Fanny la Fan?

El cambio de look es radical, como todo lo que viene sucediendo últimamente en mi cabeza (se ríe). Es un desafío muy grande hacer mi primer protagónico televisivo. Pedí que mi personaje tenga ciertos condimentos, quería buscar algo que vaya más allá del típico protagonista. Pedro es distinto, es el anti héroe, el anti galán, un poco con el look ya se ve. Usa rastas, vive con los amigos, tiene una banda de rock, es soltero, perfil bajo. Trabaja en un estudio de televisión para una novela que ya lleva cinco años en el aire y él es uno de los camarógrafos. De todo el elenco es el que más pone los pies en la tierra, con quien la gente se puede identificar. Pero no por eso no deja de tener sus conflictos y estoy luchando para tenga más. Es una tira muy divertida acerca de una chica, Agustina Cherri, que es fanática de la novela y arranca cuando ella y su grupo de fans se meten en el canal porque quieren cambiar la historia. Se ve el detrás de cámara de un estudio de televisión y cómo funciona este mundo.


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