DESDE SUS INICIOS COMO PERIODISTA, MAURO SZETA SE ESPECIALIZÓ EN POLICIALES Y ES CONSIDERADO COMO UNO DE LOS QUE MANEJAN LA MEJOR INFORMACIÓN POLICIAL DEL PAÍS. ES MINUCIOSO Y OBSESIVO CON SU TRABAJO. NUNCA APAGA SU CELULAR Y LOGRA ESTAR EN TODOS LADOS A LA VEZ.  HOY LO VEMOS EN C5N Y EN CORTÁ POR LOZANO.

Texto. Florencia Garibaldi / Fotos. Monstruo Estudio


Tus comienzos fueron directamente en el periodismo y cuando te salió la oportunidad de hacer una pasantía, ¿por qué elegiste la sección Policial?

Hice la carrera en una escuela de periodismo y luego me surgió la posibilidad de hacer una pasantía. Cuando me ofrecieron la pasantía en la agencia de noticas Télam, ahí me dieron la opción de elegir en qué sección iba a entrar. Tenía un conocido que era periodista y que estaba acreditado en el departamento de policía, antes era común eso. Entonces, él me recomendó Policiales porque me dijo que era donde iba a conocer mejor cómo hacer una crónica periodística. Donde mayor posibilidad de contactar fuentes iba a tener. Arranqué ahí y después trabajé siempre en el Diario Popular. Mi primera nota fue sobre una banda de falsificadores de cospeles de teléfono. Fue mi hit 23 años atrás.

¿Podés determinar cuándo te convertiste en uno de los periodistas de Policiales más conocidos?

Todos los años de trabajar en TN y Canal 13 fueron los que me enseñaron la carrera televisiva. No hay una fecha ni un hito. Fue gracias a mi obsesión por el trabajo, mi capacidad de conseguir información y darla al aire lo que hizo de mí una persona dedicada a este género. Más que nada es por reiteración, por cansancio. Es eso lo que me formó. La obsesión de estar en todos lados a toda hora. Todas las noticias me parece que tienen un contenido válido. Es estar conectado a cualquier hora.

¿Dormís en algún momento?

Duermo poco y me cuesta muchísimo. Es muy constante mi trabajo. Además la noticia policial y judicial tiene algo que pasa en la cabeza del periodista que lo hace, que si te equivocás le arruinás la vida a alguien. Sea una víctima o un delincuente. Eso es una presión diaria importante. Me equivoqué como todos y pedí perdón. Cuando pasó lo del recital del Indio en Olavarría, fui el único periodista que salió por televisión de madrugada y mi fuente (que era el Municipio de Olavarría) me informó de tres muertes, no de dos. Me dijeron además que entre los muertos había un niño y era falso. Me sentí incómodo y  molesto porque no dije lo exacto. Me acosté 3 am y 4.58 tengo un mensaje de Whatsapp de la fiscal que decía que eran dos muertos y treintena de heridos.

Cuando seleccionan los casos los medios siempre ponen en su agenda solamente lo relacionado con la clase media-alta…

Me parece repulsivo y no entiendo la valoración mediática. Los medios están formados por periodistas de clase media y se interesan por lo general por los crímenes que podrían sucederles a ellos. Un ejemplo es el caso Ángeles Rawson, en la misma semana mataron a Rocío Juárez en Zárate, que los padres no tenían un mango ni para viajar. No pasó más de un día en pantalla. Cuando la di al aire todos estaban con Ángeles.

“En Argentina hay más investigaciones imperfectas, que crímenes perfectos. No hay grandes cerebros criminales. Sino que el criminal aprovecha la ineficiencia del sistema”

¿Eso es parte de la tiranía del rating?

Es delirante el rating. El día diez del caso de Ángeles ya se sabía que Mangeri había sido el asesino con pruebas científicas. Ya tenés alguien condenado y siguen hablando de lo mismo.

¿Cómo hacés entonces para elegir sobre qué caso trabajar?

Soy todo lo contrario a los demás. Para mí vale todo, todo tiene importancia. Hay historias de marginalidad que marcan tendencia. Ahora hay un fenómeno del que se habla poco, unos colegas de La Nación lo reflejaron, pero lo vengo dando hace rato. Son las nuevas familias asociadas a la venta de lo que se conoce como el “narcomenudeo”, que son madres, hijos y nietos de un mismo eslabón parental, vendiendo droga en puntos del conurbano. Las reinas del narcomenudeo tienen un mismo perfil social y cultural, están detenidas por vender paco. Es interesante y no tiene audiencia. Si hablás de eso, la gente cambia de canal. Trato de hacer lo que no le interesa al público y lo que sí, tengo que mediar.   

¿Existe el crimen perfecto?   

En Argentina hay más investigaciones imperfectas, que crímenes perfectos. No hay grandes cerebros criminales. Sino que el criminal aprovecha la ineficiencia del sistema que le regala oportunidades para ser impunes. Están muy mal investigados los delitos, hay mucha incapacidad y no hay formación. Dependés de quién te tocó de turno, quién estaba en la científica, quién estaba en la policial. Además, están acostumbrados al apriete policial. Acá se investiga al revés. Por ejemplo, aparece una mujer muerta con un vaso de whisky en la mano, un corpiño tirado, y un rouge, llega la policía mira y dice que fue el marido. Entonces, sacan hipótesis antes de investigar

¿Eso es lo que lleva al descreimiento de la justicia?

Al descreimiento de todo, no haría sólo foco en la justicia. Preguntaría: ¿Vos crees en las investigaciones policiales y judiciales en relación a los resultados? Cuando de los delitos cometidos sólo el dos por ciento es condenado, llega a sentencia. Una tasa baja, para la tasa tan alta de crímenes que hay.