Si bien Martín Piroyansky es un excelente actor y un productor de carcajadas, su faceta de director lo domina. Este año estuvo involucrado en Psiconautas, El Último Traje, Maldito Seas Waterfall, Permitidos y el Galán de Venecia.

Texto. Florencia Garibaldi  / Foto. Monstruo Estudio


Hacés teatro desde los siete años y a los 12 ya estabas actuando. ¿Qué te introdujo en ese mundo?

Mi papá hacía obras de teatro por hobbie y en el colegio siempre protagonizaba los actos. Entonces a mi mamá se le ocurrió mandarme a estudiar. De pronto apareció la posibilidad de trabajar sin buscarlo y como me divertía lo hice.

En el colegio te molestaba ser conocido, justo venías de participar en Campeones. ¿Eso te hizo alejarte de la profesión?

Fue en el secundario. Empecé a tomar distancia de la actuación, sobre todo de lo que era la televisión. Me dediqué a hacer más obras de teatro. Después pensé que actuar era lo que hacía desde siempre así que empecé a dedicarme más de lleno.

¿Cómo pasaste de actuar a dirigir?

Más allá de actuar, siempre fui muy cinéfilo. Me gustaba ir al cine. Cuando empecé a trabajar en películas, noté que me fascinaba el quehacer cinematográfico más que solamente actuar. Me preocupaban todas las aéreas del armado de una película. Entonces pensé en escribir y luego me pregunté qué sucedería si dirigía. Me lancé y filmé unos cortos. Descubrí ese mundo enorme de la dirección y aun hoy lo sigo investigando. Cuando actúo me quedo manija, no gasto la misma energía que cuando dirijo.

Siempre decís que cuando actúas te sentís incompleto, ¿con la dirección sos pleno?

Hay algo de eso. En la dirección se resumen todos mis intereses. Los estéticos, narrativos y los actorales.

¿Cómo funciona ser actor en tus propias películas?

No es mucho más difícil que sólo dirigir. La diferencia es que lleva un poco más de tiempo. Pero tengo un actor menos que dirigir. Lo escribo pensando con el cómo lo voy a actuar. Ya hay un camino recorrido a la hora de hacerlo.

“Descubrí un mundo enorme en la dirección y aun hoy lo sigo investigando. Cuando actúo me quedo manija, no gasto la misma energía que cuando dirijo”

¿Qué relación hay en tus películas entre lo que es el guión férreo y lo que luego sucede en el set?

Lo que más me interesa es lo que aparece y que no tenía pensado. Es lo más divertido a la hora de salir a filmar. Obviamente en el guión tengo todo planeado, pero me gusta cuando descubro cosas inesperadas. De hecho, busco que pase eso. Con el paso del tiempo igual me voy volviendo más obsesivo y dejo menos al azar que antes.

En el cine argentino los actores suelen ser grandes. ¿Por qué elegís actores jóvenes?

Busco gente de mi edad. Me gusta identificarme con los actores que estoy mostrando. No escribo cosas de edades que no manejo. Las historias que trato son autorreferenciales además.

Por lo general te movés dentro de la comedia. ¿Tenés pensado arriesgarte hacia otro género?

Me gusta la comedia, es lo que se me da más naturalmente. Pero sí me gustaría investigar otras cosas. De hecho este año filmé para UNTREF una serie que se llama Parecido que es más oscura, sigue haciendo gracia en un nivel pero de otra manera. No con gags, la trama es graciosa.