Soledad Barruti es periodista especializada en alimentación. Escribió el libro Malcomidos que fue un éxito rotundo y además expuso y dejó en evidencia el modus operandi que Monsanto despliega para que no se conozcan sus secretos. Se enfrenta a la industria y quiere revertir el sistema con uno mejor que incluya la agroecología. Y explica por qué en Argentina la patria terrateniente, la geografía y la dictadura destruyeron nuestra alimentación. Mientras tanto se prepara para presentar un nuevo libro por Editorial Planeta que habla sobre la mala alimentación de los niños y los problemas a los que se enfrentan.

texto. Stephanie Peuscovich / @stephiepeusco


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) un tercio de los cánceres devienen de la alimentación, ¿Por qué?

Es lo que comemos y también lo que no comemos por estar comiendo eso. Básicamente tiene que ver con no comer alimentos naturales, frutas, verduras, carnes con moderación. Y con consumir productos procesados y sobretodo ultraprocesados que están muy recargados de sustancias que no necesitamos como el azúcar o las grasas industriales. O productos refinados, que no tienen fibra, o harina blanca que en distinta medida tienen una relación directa con efectos perjudiciales para la salud.

En esta época los trabajos tienen jornadas laborales de entre 9 y 12 horas, ¿cómo se hace para mejorar la alimentación?

Cuando trabajas fuera de tu casa la alimentación la tenés que planear porque si te ataca el hambre en el medio de la calle es mucho más difícil de solucionar. La calle se ofrece como alimento rápido, por ejemplo el kiosco: las barritas de cereal son golosinas con marketing que se ofrecen como si fueran saludables. Para la comida de impulso si te ataca el hambre lo mejor es pasar por una verdulería y comprar una fruta que se puede consumir como viene o una dietética y comprar frutas secas. Proporcionalmente hay la misma cantidad de kioscos que de verdulerías pero no las tenemos en cuenta o las olvidamos. Para planear el almuerzo, me parece que está bueno llevarlo de la casa o  comprar en los lugares que ofrecen comida por peso y no salen una fortuna.

¿Consumir alimentos orgánicos significa tener un poder adquisitivo más alto?, ¿De qué forma se pueden consumir alimentos que alimenten sin gastar de más?

Para consumir una dieta orgánica (sin productos orgánicos ni procesados) o agroecológica (sistema agrícola sostenible), que me parece más adecuada para todos los bolsillos, porque al no tener certificado de orgánica es un poco más barata, hace falta rediseñar la dieta. Si pensamos en comer un bife con una ensalada y que sea todo orgánico es un poco más cara. Pero si lo reemplazamos por verduras de estación, granos integrales, es decir una dieta más sustentable, no es más cara. En un país como Argentina donde la alimentación es tan cara, para algunas personas es muy complejo y la elección es casi nula y por lo general terminan cayendo en hidratos de carbono refinados, tipo fideos, arroz o polenta. Pero si tenés un presupuesto asignado a la comida como para poder ir al supermercado podés comprar de manera sustentable.

Desde tu opinión, más allá de la lucha de los veganos y vegetarianos. ¿Qué opinas de la industrialización de los animales a través de las carnicerías?

Es atroz. Entrar a una granja de producción masiva de animales es de lo más infernal que existe porque directamente es un montaje de crueldad. No son cosas aisladas, hay una maquinaria pensada para que los animales funcionen como engranajes. Es una fábrica que al final del día da carne o leche o huevos y eso es horroroso porque los animales obviamente son seres vivos que tienen necesidades instintivas que no son satisfechas de ninguna manera. No pueden ni siquiera estar en la naturaleza: sentir el pasto o el aire limpio. Desde lo más básico hasta que las gallinas no pueden desplegar sus alas. A los cerdos se les corta la cola, les arrancan los colmillos, a las gallinas les cortan el pico, a los salmones les dan ansiolíticos. En todos los lugares donde se hacinan animales se tienen que dar un montón de remedios porque los animales se enferman. Entonces para que eso no ocurra y para aplacar los síntomas de estrés y de crisis se los atiborra con cosas que a la larga terminan en nuestra comida. Hay que decir que estos lugares no solamente son crueles con los animales sino también con las personas que trabajan ahí, porque los empleados respiran todo el tiempo un aire tóxico y están en contacto con agroquímicos que se usan para alejar las plagas.  

En una entrevista dijiste que Argentina tiene una alimentación desastrosa, ¿cómo explicas este fenómeno con la producción de alimentos que tiene el país?

En la argentina no tenemos una gran cultura alimentaria porque somos un país en donde entró la carne de una manera muy contundente. Con el único país de la región con el que nos podemos emparentar es con Uruguay que tiene la misma geografía. Porque en el resto de los lugares donde hay más montañas, con pequeñas parcelas, más selvático, la variedad se da de manera casi inevitable. Son pequeños latifundios, porque hay mucho campesinado y distintas comunidades indígenas que permitieron continuar con una tradición agrícola que para su existencia requiere de la variedad. Ellos no hacen un maíz, hacen cientos y eso es porque tienen muchos platos, muchas culturas que funcionan alrededor de esa expresión de la naturaleza que es la comida. En argentina tenemos el problema de la geografía por un lado, por otro lado la oligarquía terrateniente que se quedó con grandes latifundios, al contrario de lo que ocurrió en Latinoamérica. De hecho en las provincias donde eso no ocurre y por ejemplo no hay 100 mil hectáreas para una sola familia sino pequeñas parcelas, como en Misiones mantienen muchas más tradiciones y diversidad culinaria. Y también pasó la dictadura que arrasó con las ligas agrarias que tenían un montón de expresiones campesinas combativas del sistema y a la vez eran gestoras de distintas posibilidades agrícolas.

¿Crees que es posible un cambio en la alimentación y la forma de producir sin modificar el sistema de capitalista?

Yo creo que el problema del sistema está detrás de todo esto. Se puede pensar en una alimentación más sana y más diversa, por ejemplo Estados Unidos lo está haciendo con la industria orgánica, que es una industria más dentro del capitalismo. Hay muchas posibilidades de alimentos sin venenos y de todos lados del mundo que lo gestiona Amazon. Para mi eso es un horror, es parte de lo mismo porque detrás de ese negocio hay pequeños productores o campesinos contratados por empresas gigantes que les pagan precios de miseria. Y también hay grandes territorios ocupados inclusive por monocultivos que son tratados con sustratos y fertilizantes orgánicos pero que no dejan de responder a la misma lógica de producir un montón. En cambio en otros sistemas alimentarios más humanos como la agroecología, se plantea un sistema económico diferente. Es una propuesta distinta ante la vida y son relaciones económicas que plantean el cooperativismo y la economía social. Hay redes: está la vía campesina, la red de campesino-campesino, las cooperativas del norte en Misiones, las ferias francas donde funcionan pequeños productores. Ellos generan más comunidad, más alianzas, se prestan insumos, se generan redes de comercialización de precios justos. Todas esas cosas que afloran cuando pensas en un sistema que realmente plantea algo distinto, es un sistema por fuera del capitalismo. Y pasa con todo, con la ropa o la tecnología, en cada uno de los lugares donde nos asomamos, puede haber pequeños paliativos dentro del sistema pero para que haya algo rupturista hay que plantear un sistema distinto.