Lali Éspósito, la estrella del momento

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Tras dejar el séquito Cási Ángeles de Cris Morena, Lali Espósito se lanzó como cantante solista. Luego de su primer disco A Bailar (2014), firmó con Sony Music y este año presentó Soy, un trabajo que la encuentra en su etapa más madura y que fue disco de oro. La actuación también la sigue atrapando y tuvo su primer protágonico en una tira cómica, Esperanza Mía (2015). Ahora la vemos en cine, con el nuevo proyecto del director Ariel Winograd: Permitidos.

Texto. Florencia Garibaldi / Foto. Mariano Michkin


“Soy lo que tanto busqué vivir” dice la letra del tema que titula su nuevo disco, donde dejó salir su ser interior y lo plasmó en versos y melodías. En un momento en el que es la estrella de su propio cuento de hadas y que ya no se reconoce con aquella pequeña niña que daba sus primeros pasos televisivos, que se siente un poco alejada del lugar que la vio nacer, tuvo la necesidad de salir a contar quién es Lali realmente. “Soy lo que ves” afirma la canción y continúa diciendo que es “una historia real”.

Y eso comprobamos cuando se sentó a conversar: verborrágica, cómica, acelerada, coqueta, pendiente de cada detalle pero sobre todo una persona de carne y hueso. En esta nota, Lali abrió las puertas de su vida para que  la conozcan una vez que se apagan las luces del escenario.   

¿Por qué le pusiste al disco Soy?

Se llama así porque me descubrí y sin planearlo. Fue en pleno proceso creativo, escribiendo y grabando las canciones. Sumado al año pasado, que en lo personal fue bastante movido, me descubrí siendo muy verdadera. Pude hacer lo que tenía ganas. Hay canciones como Boomerang, Reina, Tu Revolución, que tienen un trasfondo universal, más cosas que me gustan y otras que no. Pero cuando vimos el material completo nos dimos cuenta que era súper personal. Soy es una de las últimas canciones que laburamos y le terminó dando el título al disco.

“En este país no había nadie que hiciera lo que hago y no lo digo por creerme nada. Hablo de mí como un envase de Coca-Cola. Yo como fan del Pop no lo tenía”

Claramente el álbum habla de vos y de tus vivencias, hasta de tus relaciones amorosas como por ejemplo Cree en Mí. ¿Quién y qué sos?

Siento como que somos un reflejito de nuestras casas, que en un momento rompés con eso y sos tu propia persona. Siempre fui un reflejo de mis viejos, de sus pensamientos, de sus conceptos y me encontré armando este disco no coincidiendo con nada de eso y siendo yo. Eso de estar siendo uno y escribir con lo que me pasa tiene mucho peso. Y soy esto, con mis errores y mis aciertos. Soy ante todo genuina.

La canción que nombra al disco cuenta de dónde vengo en serio, el barrio donde nací, cómo crecí y cómo logré a base del laburo todo lo que tengo. Nunca lo voy a perder. Tenía la necesidad a esta edad de contar quién soy, más allá de mi familia y de mi carrera laboral, quién soy como persona.

En una entrevista dijiste que no vas al psicólogo. ¿Escribir te ayuda a exorcizar lo que te pasa?

Sí, pero también exorcizar lo bueno. Lo malo que me pasó tampoco fue mucho. Me gusta mantenerme para arriba. Recibo mucha data y en algún punto no sabés si podés asimilar todo. Desde chica escribo, cuadernos enteros, salvo que ahora aprendí a escribir canciones. Dentro del quilombo que es mi vida, poder frenar y ponerme a escribir es mágico. Debería ir al psicólogo, me gustaría, pero no tengo tiempo ahora y para un acompañante terapéutico todavía no estoy (se ríe).

“Tenía la necesidad de contar quién soy, más allá de mi familia y de mi carrera laboral. Y soy esto, con mis errores y aciertos. Soy ante todo genuina”

¿Sentís que el éxito de tu carrera musical te hizo dejar de lado un poco la actuación?

No es que dejo de lado algo, sino que empecé a ver en qué proyectos involucrarme. Estaba muy acostumbrada a hacer durante doce años, todos los días de mi vida, televisión. Eso es anormal. Me mal acostumbré y mal acostumbré a todos a verme a diario. Ahora elijo. Permitidos la hice en el medio de un lío de agenda, pero porque el proyecto me interesaba. La pasé muy bien. No queda relegada la actuación pero la música lleva un laburo que me consume más. La película por ejemplo, sólo me llevó cierto tiempo. No siento que priorizo una cosa por sobre la otra. El disco es hacerlo, presentarlo, dar una gira.

Tal vez parece que me enfoco más en eso porque requiere más de mí estar presente, lleva mi nombre y no estoy haciendo un personaje. Es de verdad algo muy propio y tengo que estar ahí acompañándolo. Entonces, mi idea es empezar a elegir en qué actuar.

En Permitidos te tocó hacer de una chica que tiene su vida por completo armada, un buen laburo, su novio, sus amigos y de pronto de un día para otro eso colapsa…

Como le pasa a mucha gente, ¿no? Camila, mi personaje, representa a esas minas y te lleva a cuestionarte qué harías si de pronto vivís una situación que te parecía imposible. Te plantea esa locura de que puedas estar con algún famoso que te gusta, y eso es lo que le sucede a Martín (Piroyanksi). Camila es muy centrada, con sus camisas cerradas, y de pronto el novio se va con una actriz. Es una pareja muy consolidada, que además son amigos entre ellos, hay mucha confianza. Por eso es genial que les pase eso.

Desde el lado de la comedia se toca el tema de la fama efímera también. Como nos volvemos locos por cinco minutos de fama y como te cambia la vida. Trata de ver qué le pasa a la gente en la cabeza cuando se hace famosa, pero luego vuelve a la base de su vida y todo desaparece. Esta pareja es novata en eso, son los novios de, pero la flashean con esa fama. Finalmente se dan cuenta de la mentira que es todo, que tu amor es tu amor y quieren volver a ese lugar.

“Recibo mucha data y en algún punto no sabés si podés asimilar todo. dentro del quilombo que es mi vida, poder frenar y ponerme a escribir es mágico”

¿Te relacionás con esta chica que recalca el mal que generan los estereotipos fabricados?

Me gustaba un poco el desafío y permitirme en esta película cagarme de risa de lo que soy y haberme puesto a gritarle a un cartel publicitario cosas como: “Está todo el tiempo en ojete. ¿Por qué siempre en culo?”. Creo que es algo que nos pasa al mirar una revista y te preguntás si hay necesidad de que todo el día se esté mostrando el culo. La película toca ese tema polémico para las mujeres. Genera charla post cine además. Si la vas a ver con tus amigas o con tu novio que vas a salir preguntándole vos qué harías o quién es tu permitido. Eso es lo más interesante. A su vez plantea el tema de las redes sociales y como te enterás todo por ahí. Hoy no hay privacidad.

Justamente en las redes sociales hablan muchísimo de vos. ¿Cómo sobrellevás el estar en boca de todos y que cualquiera pueda opinar?

Las redes sociales tienen su lado a y su lado b. Están los halagos y las cosas lindas de la exposición, y aparte la gente que te putea y no tiene la más mínima idea de quién sos. La crítica porque si, desde el anonimato, total no van a venir a tocarme el timbre de mi casa y eso les da impunidad. Criticamos a Messi en Twitter y andá a jugar vos así a la pelota, boludo. También con las relaciones es difícil, no seguís a alguien pero igual le “stalkeas” todo. Fui a jugar al fútbol hace poco con el equipo de mi hermana y es una cosa que no contaría jamás, una actividad a la que me fui a cagar de risa, y en salió publicado en Olé (risas). Había gente filmando y son acciones privadas.

Ya no tengo intimidad. Todo toma una repercusión a través de las redes. Ya estoy acostumbrada, pero la diferencia con antes es que era una exposición como figura de Cris Morena y ahora es exposición de que quieren saber qué bombacha uso. Eso me pasa hace dos años, poco tiempo. Ni yo quiero hablar mal de mí por las dudas a ver si mis fans me cagan a palos, son como abogados defensores (se ríe).

“Ya no tengo intimidad. Ni yo quiero hablar mal de mí por las dudas a ver si mis fans me cagan a palos, son como abogados defensores”

¿Por qué crées que los seleccionados por Cris Morena hoy en día triunfan por su cuenta?

Ella tiene un don. La he visto elegir chicos en castings, a veces nos pedía que estemos en las selecciones. Tiene otra mirada de las personas. Yo capaz veía a alguien y pensaba no, actúa como el orto. Pero ella tiene otro ojo, ve más allá, ve un ángel en los otros. Después notás que ese algo que vio tenía sentido. Me dio el primer impulso para saber qué era lo que me gustaba. Cuando empecé era tan chica que me lo tomaba como un juego.

Después me di cuenta que era un trabajo y que cumplía con un horario. Caí en el nivel de profesionalidad que me exigían y también en las cosas que me perdía de la vida normal de un chico, pero que ganaba otras. A veces me dicen “Ay nunca fuiste a un viaje de egresados”, pero a los 12 años ya había viajado por todo el mundo. Es una balanza. Eran un quilombo esos viajes encima, había amigos, novios (risas).

¿Cómo es estar bajo el ala de una discográfica como Sony Music que muchas veces se la ve como perjudicial?

Fue una gran decisión arrancar de manera independiente para poder sentar una base. Para determinar el estilo qué vas a tener, cómo te movés en todos los sentidos y qué tipo de música querés hacer. Mi miedo, que quizás era errado, era no ser verdadera si firmaba con un sello. No quería que me digan no cantes tal cosa o no te pongas eso. Al principio que no estaba haciendo un pop convencional y había temas como Asesina, me decían que eso jamás iba a sonar en la radio, pero sonó. Me di cuenta que proponiendo algo de forma humilde, pude sentar una base. Tampoco soy Michael Jackson. Sony me deja trabajar en libertad, saben que escribo mis canciones y hago mi música. Confío en ellos, respetan lo que soy, incluso lo exacerbaron. En este país no había nadie que hiciera lo que hago y no lo digo por creerme nada.

Hablo de mí como un envase de Coca-Cola. No había nadie que proponga esto. Yo como fan del Pop no lo tenía. Me doy cuenta en los shows que hay un público re variado. Van “lookeados” a morir y se bailan todo. Había gente esperando ir a joder con el Pop.