Es una de las caras nuevas del mundo de la actuación. En el 2015 protagonizó la película Voley y llamó la atención de todos por su belleza. Participó de la miniserie Historia de un Clan y desde allí la comenzaron a convocar para grandes proyectos. Acaba de estrenar en cine Una Noche de Amor de Hernán Guerschuny y la veremos pronto en Migas de Pan junto a Cecilia Roth y en Madly, dirigida por Gael García Bernal.

Texto. Florencia Garibaldi / Fotos. Ana Grucki


Hicimos la nota en el marco del estreno de Una Noche de Amor, una nueva producción en la que Justina actúa junto a grandes actores como Carla Peterson y Sebastián Wainraich. A pesar de la vorágine de las ruedas de prensa, pudimos charlar a solas con ella y obtener un poco de la dosis de magia que se esconde detrás de esta actriz.

Cuando tenías 6 años tuviste la oportunidad de actuar, pero recién cuando eras más grande se convirtió en idea de profesión. ¿Qué sucedió en aquel primer contacto?

Era muy chiquita y estaba de vacaciones con mi familia. Mis padres me depositaron en la guardería del hotel. Ahí me hicieron actuar y me acuerdo que me encantó. La obra que tuvimos que hacer fue Grease y tenía que interpretar el personaje de Olivia Newton-John y  me despertó algo. Pero cuando terminé el colegio mi idea era otra, decidí estudiar Historia del Arte. Me fui a trabajar a Estados Unidos y me volvió el bichito de la actuación que estaba dormido. Volví, dejé la carrera y me puse cien por ciento a estudiar teatro. Enseguida obtuve el papel de Miranda, en una novela juvenil, junto a Isabel Macedo y Juan Gil Navarro, entre otros. Fue un protagónico. Lo recuerdo con muchos nervios y miedo, pero que a la vez lo disfruté porque era lo que quería.

El 2015 fue tu año de consagración, que arrancó con un papel en la películaVoley de Martín Piroyanski junto a un gran elenco. ¿Cómo viviste esa primera gran experiencia?

Había visto previamente el trabajo de Martín y me había gustado mucho, más que nada su corto No me Ama. Después de eso dije: “Quiero trabajar con este chico”. Me contaron que estaba haciendo un casting, fui, y en la segunda ronda que actué con él tuvimos una muy buena conexión. Quedé y al mes nos fuimos a filmar a Tigre. Fue un elenco muy grande, todos re conocidos y con lindas trayectorias. Lo único bueno fue que entre ellos tampoco se conocían.

“Tengo fe de que no me vean sólo como la chica sexy. Acabo justo de hacer un personaje que sufre, donde me cortaron el pelo, la meten presa, es en la época de la dictadura, y fue por otro lado”

En ese papel te tocó hacer de la chica sexy. ¿Tenés miedo de que te encasillen para ese lado?

Sí, pero esperemos que no (risas). Tengo fe de que no. Acabo justo de hacer un personaje que sufre, donde me cortaron el pelo, la meten presa, es en la época de la dictadura, y fue por otro lado.

¿Cómo se acercó a vos Cecilia Roth para convocarte y que hagas el papel de ella de joven en Migas de Pan?

Estábamos en plena filmación de Historia de un Clan, pero con ella habíamos compartido muy pocas escenas, más que nada las que eran en familia y éramos muchos en el set. Un día me alejó, me comentó acerca del guión y que su personaje tenía partes en las que era joven y que le gustaría que yo pudiese interpretarlo. No lo podía creer. Le agradecí. Mandé material a la directora, tuvimos una conversación por Skype y quedé. Fue fácil en cuanto al proceso, no tuve que pasar por mil instancias de pruebas con otras personas. La espera es lo peor, y esa vez no tuve que esperar, se dio fácil. Menos mal porque manejo un gran nivel de ansiedad.

Y enseguida te pusiste a trabajar en Una Noche de Amor

Había recién terminado de filmar en Uruguay. Fue muy tranquilo porque al toque me dijeron que quedé. El día que volví, empezó el rodaje. Me bajé del avión y ya estaba a la noche con otro personaje. Espero que no me vuelva a pasar eso de nuevo (se ríe), fue una locura.

¿Cuál es el propósito de esta chica que está en el medio del matrimonio de Carla y Sebastián?

Es simpático. Me dijeron hace poco que la veían como a la amante y no, nada que ver. Tiene una energía muy arriba y es extrovertida. Tiene esa personalidad frente a la cual muchas personas se sienten inhibidas o confusas. Se preguntan si les está tirando onda o es que realmente va así por la vida. Y sí, es simplemente así. Lo disfruté mucho y sobre todo cantar una canción. Yo no toco el ukelele y me practiqué los acordes y los logré sacar.

Tal vez como la pareja está en crisis se te ve como aquella que viene a irrumpir, pero va con inocencia…

Desde mi personaje sí, pero al personaje de Sebastián capaz le vuela la imaginación porque funciona para hacerlo escapar de su realidad creo, de esa crisis justamente. Me dijeron que a las mujeres más grandes no les cae bien y me da un poco de temor. Cada mujer tiene lo suyo, la edad no es nada, no tienen porque tomarlo como una amenaza.

Además de cantar, bailás. Hiciste un fashion film con Nous Etudions, dirigido por Pablo Burset que se llama Simbiosis. ¿Por qué ingresó el baile?

Me citaron y a los quince minutos ya estábamos programando la idea de bailar, porque lo propuse y gustó. Me pusieron un coreógrafo porque jamás había hecho baile contemporáneo. Aunque lo que salió fue una deformidad, no sé qué fue lo que surgió al final. Me encanta bailar y disfruté también poder aprovechar esa veta, bailo desde que soy muy chica y quiero mostrar mis diferentes facetas.