JUANSE ES EL LÍDER DE LA LEGENDARIA BANDA LOS RATONES PARANOICOS, QUE A FINALES DE LOS AÑOS 80 SUPO DARLE UNA VOZ Y UN SONIDO AL ROCK AND ROLL CREANDO A SU ALREDEDOR UN IMAGINARIO STONE. DESDE EL 2011, TRAS LA SEPARACIÓN DEL GRUPO, JUANSE SE IMPUSO CON SU CARRERA SOLISTA Y SE ENCUENTRA EN UN MOMENTO DE GRAN PRODUCTIVIDAD MUSICAL.

Texto. Florencia Garibaldi / Foto. Monstruo Estudio


Sos músico desde que eras un niño, incluso estudiaste música clásica y guitarra. Durante todo ese camino, ¿ya pensabas vivir de eso?

Sí, era muy difícil. Socialmente era difícil. Me gritaban por la calle porque tenía el pelo largo y la guitarra. Era un tipo de Devoto que jugaba al rugby, pero que tocaba la viola. Mi vieja se empezó a preocupar y me consiguió trabajo en ANSA, la agencia de noticias. El primer día,  me encerraron en un cuarto con una máquina de fax, donde llegaban los cables de todo el mundo y tenía que clasificarlos en sobres. Fui al correo e hice horas de cola para mandar esos sobres. En el horario de almuerzo estaba por salir y mi jefe me dio plata para que le compre un paquete de café Franja Blanca en Bonafide. En un segundo me tomé un taxi, me fui a mi casa y no volví más. Me gasté la plata y me alcanzó justo. Mi vieja me quería matar.

¿Ahí nacieron los Ratones?

Después de eso empezamos a ensayar muchísimo. Los comienzos fueron angustiantes pero hoy son un gran tesoro para mí. Escucho lo que hicimos y la calidad es increíble, no pierde actualidad. Teníamos cosas raras. Había leído un libro que se llamaba “Mick Jagger” de Anthony Scaduto y en vez de quedarme pegado al personaje del mismo Jagger, me colgué al de Andrew Loog Oldham. Es una novela que cuenta la historia de los Stones, pero no era autorizada y se noveló para que no les hicieran juicio. Todo lo que hacía, imaginaba que hablaba como Andrew. Diez años después, logré contactarme con él por teléfono y terminó siendo nuestro productor hasta el último disco que sacamos, No Llores. No hay un solo disco de los Ratones que no esté preparado para los nuevos formatos que vayan a surgir para la reproducción.

“Todos tienen la oportunidad de que el fanatismo no entre más en sus cerebros porque trastorna toda la esperanza con respecto a cualquier cosa que quieras desarrollar”

Los ratones tienen mucha conexión con los Stones y en la Argentina fueron los cabecillas del movimiento rolinga…

Se nos asoció mucho con ellos porque lo que queríamos era tener la estructura y su forma de vida. No la forma de vida que vendían de estrellas de rock, sino lo que eran realmente. Aunque cuando arrancamos hacíamos covers de los Sex Pistols, no de ellos. No éramos unos muertos que estábamos ahí robando en un auto. Hemos delinquido porque éramos pesados y nos gustaba pelearnos a nivel social. En esa época, todas las chicas querían estar con nosotros. Sin embargo, si hacías rock eras un “pardo”. Era una contradicción. Pero a las cinco tomábamos el te después de ensayar y leíamos. Teníamos un mundo particular.

¿Cómo hicieron para que la banda cobrara visibilidad cuando ni siquiera existía Internet?

Cuando tocábamos mi viejo iba a hacer fotocopias de los flyers en la librería y yo preparaba el engrudo en casa. Desde las ocho de la noche hasta las seis de la mañana los pegábamos en la calle. No había lugares donde tocar, así que nos presentábamos en colegios, clubes o pubs. No nos importaba nada, igual que ahora (risas). Fui a Brasil en el 79 y en Rio de Janeiro me perdí, me subí a un colectivo y pasé por un túnel. Ahí vi algo que me rompió el cerebro. Estaba todo lleno de graffitis. Cuando volví, pensando cómo difundir la banda, me acordé de eso. Fuimos a comprar aerosoles y empezamos a pintar. Estaban los militares en el poder y creo que no nos mataban porque éramos chiquitos. Un día escuché un canillita hablando, se quejaba de que había un comando que se llamaba Ratones Paranoicos y que le habían arruinado su puesto. Eso nos hizo muy conocidos.

“Me di cuenta del enorme valor que tenemos cada uno nosotros y que mi obligación es sentir por el prójimo lo mismo que siento por mí”

¿En qué momento se dio el salto a la fama?

Nosotros eso no lo sufrimos. Ya éramos conocidos en el barrio, por la vida que llevábamos. “No te juntes con Juanse”, decían. Cuando llegó el momento que nos saludaban por la calle, no les prestábamos atención. Hicimos como un plan y dijimos que teníamos que ser conscientes que cuando eso arrancase, iba a explotar y nos íbamos a hacer conocidos. Empezamos en Belgrano, ahí arrancó el rock and roll que llaman Stone. Teníamos nuestro lado oscuro (se ríe). Es más, soy tan católico porque entendí que a través del dolor Cristo nos dio su sacrificio para salvarnos. Lo que nos faltaba en ese momento era vernos reflejados en el prójimo. Si bien sentía al prójimo, por qué me conmovía, me preguntaba por qué me atacaban, me insultaban o me adulaban. Prefiero que me gasten, no que me laman el trasero, eso es lo que más detesto.

Pero es imposible como figura de la música, por el fenómeno mismo del fanatismo, que no te adulen o que les produzcas odio…

Es posible que no pase. Es impresentable cuando ves lo que te venden y lo que estás comprando, que lleva a que hagas horas de cola para ver a un tipo tomarse un whisky en el escenario. Hay talento, pero todos cayeron y me incluyo, en la vanidad. Actualmente, todos tienen la oportunidad de que el fanatismo no entre más en sus cerebros porque trastorna toda la esperanza con respecto a cualquier cosa que quieras desarrollar. No es un fenómeno eso, el fenómeno es la anestesia total en la que se está transcurriendo. Justamente por eso tuve la lucha interna sobre sí continuar o no. Jesús vino a fracasar acá, sino estaría vivo caminando y nadie le daría bola. Un amigo me dijo que todo lo que yo hice es un don que me dio Dios para que lo siga construyendo ahora desde otro ángulo, para que la gente que me sigue vea que no estoy como antes.

“No hay un solo disco de los Ratones que no esté preparado para los nuevos formatos que vayan a surgir para la reproducción”

¿Cuándo nació la conversión en vos?

Fueron una enorme cantidad de manifestaciones. Una vez que pasa, empezás a vivir absolutamente en forma normal. Hacés las compras, tomás un café en un bar. Lo que está revolucionado es tu interior. Me di cuenta del enorme valor que tenemos cada uno de nosotros y que mi obligación es sentir por el prójimo lo mismo que siento por mí. Fue hacer un corte con todo lo malo del mundo, con todo lo que esté en una mala sincronía. El mal está muy instalado, hasta en el bien.


3 COSAS DE JUANSE

Primera banda que escuchaste: The Beatles

Un artista: Chuck Berry

Un santo: San José


Pelo: Leticia Chirieleison MALA Peluquería Make Up: Clarisa Cuello  Agradecimientos:Locals Only Suicidal , Revolver