Jimena Barón: “Soy una mina sin filtros, digo lo que pienso.”

A JIMENA BARÓN LA ACTUACIÓN SE LE IMPUSO CUANDO TENÍA NUEVE AÑOS, Y DESDE SU PARTICIPACIÓN EN LA PELÍCULA EL FARO, JAMÁS PARÓ. LUEGO DE CONVERTIRSE EN UNA DE LAS ACTRICES DE TIRAS TELEVISIVAS  MÁS DESTACADAS, DOS DÉCADAS DESPUÉS VUELVE AL CINE CON HIPERSOMNIA. ADEMÁS, ESTÁ A PUNTO DE LANZAR UN DISCO TOTALMENTE ESCRITO Y CANTADO POR ELLA, UNA NUEVA FACETA QUE SE ANIMÓ A REVELAR.

Texto. Florencia Garibaldi / Foto. Mariano Michkin


Jimena es lo que muestra, una mujer frontal sin pelos en la lengua. Responde ágilmente a todas las preguntas, pero dándole su toque característico de humor. La entrevista, que transcurre entre risas, abarca un recorrido por su extensa carrera y nos cuenta cómo se siente actualmente. Parada en un lugar de extrema confianza y seguridad, hoy puede decir que tras los golpes duros que le dio la vida, se levantó con más fuerzas que nunca.   

¿Te revelaste con la actuación después de tantos años?

No, nunca se me ocurrió dejar de ser actriz. Ahora tengo el deseo enorme de que salga mi disco y me veo como cantante, show woman y bailarina. Pero son ramas de lo mismo. Todo lo que me gusta hacer está ligado con el arte. En un momento que sí me cansé, me fui a vivir un año a Nueva Zelanda donde fui mucama y cajera. Con 18 años me sentía alienígena con mis amigas y quería ser como ellas por un rato. Nadie tiene casa propia, nadie tiene auto, hay que ir a tomar el bondi, a buscar trabajo. Terminé Los Roldán y me fui. Mi representante me dijo que estaba chiflada. Dejé mi departamento y me calcé la mochila. Pero fue una experiencia sagrada. Sufriendo porque me echaba el dueño del supermercado porque hablaba en español y por dentro pensaba: “Soy actriz. ¿Qué hago angustiada por esto?” (se ríe).

Participaste de las tiras más importantes, ¿hubo alguna que te haya llevado un poco más allá?

Me pone contenta no haber tenido un quiebre visible y estar trabajando año tras año. Pero siempre fui avanzando y fue mejor. Podía arreglar mi sueldo de otra manera y tuve la opción de variar los personajes. Lo que si fue muy importante para mí fue cuando me dieron el papel de “La Rosa” en Sos Mi Hombre, que no me podía poner linda. Era re masculina, tenía el cuerpo estallado de entrenar boxeo. Me costó no estar en el lugar de confort. Personalmente ese fue mi desafío. Después lo que siento es que en el 2011 con Los únicos y Bailando por un Sueño, la gente se enteró cosas de mi personalidad que para mí eran obvias pero para el resto no. Me hice más “popular”.

“Todo lo que digo y subo es material para armar notas. Recién ahora logré no hacerme cargo de lo que piensan los demás, de si les gusto o no. Hay que entender cómo es esto, para poder vivir con ello”

Es que justamente en el Bailando la que está ahí sos vos, no un personaje…

Mucha exposición física y de tu vida. Sin personaje la gente se sorprendió cuando me conoció. Soy una mina sin filtros, digo lo que pienso y a veces la pago por eso. Como ahora que a veces publico algunas cosas y se arma. Este año seguramente vuelva a estar en el Bailando. Estoy en un momento de mi vida en el que cada vez me importa menos todo, no me engancho con nada y busco pasarla bien.

Pero al estar tan expuesta y luego de pasar varias situaciones que te generaron mucho malestar, ¿no crees que es lo más sano pararse en esa postura?

Es muy loco, porque no se puede evitar. Lo que hacen con lo que digo vende y funciona. Me generó mucha contradicción en un momento, hasta me detenía a pensar qué subía por si lo levantaban los portales. Pero no puedo hacerme cargo de eso. Todo lo que digo y subo es material para armar notas. Recién ahora logré no hacerme cargo de lo que piensan los demás, de si les gusto o no. Me costó mucho. Estar en este lugar es, ir a un evento, te sacan una foto y arman una nota diciendo si les gusta o no lo que te pusiste. Y la verdad que me chupa un huevo que estén opinando si fui bien o mal vestida. Consideran que eso es normal y no. Es todo un trabajo que no te interese. Hasta que te preguntás si de verdad estás angustiada porque una mina está diciendo que mi zapato no va. Hay que entender cómo es esto, para poder vivir con ello.

“Me enorgullece que la mujer diga basta, que es suficiente de esta mierda. Pero las machistas son las minas. Por suerte, están las demás que salen a la calle a luchar”

Pero justamente lo que buscan es que reacciones…

Sí, hoy en día hago notas y móviles. Vivo la vida sabiendo cómo contestar. Porque la regla de esto es: el que se enoja pierde. Eso me lo dijo alguien que quiero mucho y me tatuaría esa frase.

¿Cómo es el desafío de estar en Quiero Vivir a tu Lado junto a una pareja inesperada como es Darío Barassi?

Grabo más que nada con él. En un principio me chocó esa pareja. Al principio mi personaje iba a ser una mina más nerd, con ropa holgada, pero al final terminó siendo una bomba a la que pasan cosas con este pibe. Me costó al punto de decir no sé cómo hacerlo. A Darío no lo conocía y terminamos siendo como esos compañeros que parece que se conocen hace años. Es un placer. La historia va cada vez mejor. Hace muchos años que no la paso tan bien grabando, me río mucho.

“Vivo la vida sabiendo cómo contestar. Porque la regla de esto es: el que se enoja pierde. Eso me lo dijo alguien que quiero mucho y me tatuaría esa frase”

¿En qué momento decidiste dedicarte a la música y tomarlo como otra carrera profesional?

Es algo de hace diez años. La decisión del disco tiene dos años. Era la única manera de hacerlo, sentarme y tener algo que decir. Recuerdo cuando escribí cada cosa. No quise acelerar el proceso por eso tardé. Quería que sea algo mío y no sentirme un producto. Necesitaba el tiempo. Sale a la luz ahora porque justamente no me interesa lo que pase ni lo que digan. Me siento cómoda. Aunque le llegue a diez personas y les guste, estoy hecha. La devolución no me afecta.

En Hipersomnia tuviste que hacer de una chica secuestrada por una red de trata de personas, pero a diferencia del resto, ella era la única que aceptaba esa realidad. ¿Cómo fue armar ese personaje tan oscuro?

Es mi retorno al cine, trabajé a los nueve años y nunca más. Tenía ganas de volver. Lo atractivo de la propuesta es que con el personaje pasaban muchas cosas que como actriz no es normal que te ofrezcan. Tenía que manejar armas, matar personas, la vestimenta era particular. Me tentó, así me manejo en la vida, me dieron ganas de hacerlo. Es intensa, es oscura, es la más “capa” del lugar y la más antigua, es soberbia, bardea a sus compañeras. Era un año mío tranquilo y me cuadraba hacer una peli. El lugar donde filmamos era un orfanato abandonado en la vida real, había una energía pesada. Quería matar, matar y matar (risas). 

“Soy una mina sin filtros, digo lo que pienso y a veces la pago por eso. Como ahora que a veces publico algunas cosas y se arma”

Le firmaste el Instagram a Maluma y te saltaron todos a la yugular. Un diario tituló “Actriz en Oferta”. ¿Qué pensás de ese machismo existente a nivel socieDAD?

Me encantó que se arme todo ese revuelo y ser la protagonista. Se generó este quilombo porque son las minas las que salieron indignadas a hablar, y a las que tengo que bloquear es a las minas. Me enorgullece que la mujer diga basta, que es suficiente de esta mierda. Pero las machistas son las minas. Por suerte, están las demás que salen a la calle a luchar. Ese título era terrible, lo mío fue algo re ingenuo, le puse a Maluma en una foto: “Magia sería tener tu numero de Whatsapp”. Si llegan a leer los mensajes directos que me mandan los hombres son todas obscenidades, no me piden el número.

Algo que te pasó también es que querías ir a una de las marchas de #NiUnaMenos y no fuiste porque te atacaron por haber vuelto con tu ex (Daniel Osvaldo)…

Tuve un segundo intento con el padre de mi hijo y después de todo lo que había pasado, fui muy juzgada. Me apuntaron con el dedo, me criticaron. En esa época que fue una marcha enorme, no podía ir. ¿A qué iba a ir? A que me puteen. Gente que piensa que estuvo mal y entonces no pertenezco al grupo de las mujeres que pueden reclamar contra la violencia y los femicidios. #NiUnaMenos no es que volví con mi ex, es que nos están matando. Es más profundo. Pero están todas estas enviadas de Jesucristo que entro a sus perfiles y tienen hijos, pero que me ponen que soy una puta y que me la paso mostrando el orto. ¿Cómo crían a esos hijos? Con el insulto intentan dar un mensaje de justicia y de qué es lo que está bien. Molesta el destape de la mujer.


Dir. de Arte: Vale Czerwonogora / Pelo: Luciano Aparicio para MALA Peluquería / Make Up: Kar Fakiel para Estudio Frumboli con productos Lancôme / Agradecimientos: Ginebra, Justa Osadía, TIFF.