Estudió diseño de indumentaria en la UADE y lo fusionó con su amor por la moda y los viajes para crear un fashion blog. Se hizo tan conocida por los looks únicos que mostraba que la empezaron a llamar de marcas de todo el mundo. Su pasaje a Instagram fue furor y hoy tiene varios grupos de fans. además, es dueña del showroom “We love NyC”.

Texto. Florencia Garibaldi / Foto. Mariano Michkin


En las entrevistas contás que desde chica coleccionabas revistas Vogue, ¿cómo te diste cuenta que tu pasión era la moda?

Siempre supe que iba a hacer algo relacionado a la moda. Lo primero que hice fue coleccionar revistas. Iba a ferias de ediciones viejas y me encantaba buscarlas. Revolvía y encontraba las Vogue. Tengo toda la colección en la casa de mi mamá. Eso vale un montón para mí, cada vez que las veo me emociono. Además, se perdió esa costumbre de ir a comprar la revista. Después, cuando iba al colegio, con Martina Goobar (socia del showroom), le sacábamos los Levi´s 501 a mi papá para hacer polleras o shorts y le cocíamos tules, tachas. Ojalá hubiese guardado uno.  Me compraba cosas y las intervenía. Todos me miraban y me preguntaban: “¿Qué te pusiste”, pero al otro día aparecían con lo mismo. Eran cosas que me nacían solas.

Antes de Instagram, en realidad arrancaste siendo blogger, ¿pensabas llegar tan lejos cuando abriste tu blog?

Llegué a tanto que no imaginaba, ya no sé con qué soñar. Algo hice bien se ve (risas). Todo se me fue dando por la gente. Al principio escribía cosas en Facebook y me pedían que arme un blog. Empecé re precariamente, lo diseñé sola y rápidamente me llamaron de una página para que escriba una columna una vez por semana. En ese momento estaba muy negada con las redes sociales y mi novio me dijo que me pasara a Instagram porque pensaba que me iba a seguir mucha gente. El problema es la velocidad de las cosas, no sólo de la tecnología, sino que las personas se cansan muy rápido. El blog quedó muy lento, hacer notas y posteos me llevaba demasiado tiempo. En cambio subir una foto que la sacaste con el celular en dos segundos, no. Tampoco existen las ganas de leer por parte del público. Lo que prevalece es lo visual.

El problema de las redes es que miden el éxito numéricamente, a veces detrás de cada figura pública no hay contenido real. ¿Cuál es la fórmula para sobrevivir a lo efímero de la fama en Instagram?

Hoy estás en la cima, mañana no. Lo que busco es innovar por algún lado, sino te quedás atrás. Además hay que tener una base. En mi caso es una carrera de Diseño y estudié tres años historia en la UBA. Eso es un sostén. Cuando tu Instagram es sólo una promoción de algo, perdés credibilidad. Actualmente la gente se da cuenta. Ya no es lo que era hace un año que no había tantos influencers. Entonces si salía tal producto, se lo ofrecían a dos personas, ahora son diez comunicando lo mismo. Así ven que te están pagando. Lo que hago es mantener una línea de moda, no de productos. Son pocas las cosas que acepto promocionar. Con L’Oreal por ejemplo tengo un acuerdo anual y si me piden que suba algo lo hago con mi estética, mí fotógrafa, como a mí me gusta. Las personas entran a verme a mí o a ver qué me pongo. Y pruebo las cosas que recomiendo.

“El problema es la velocidad de las cosas, no sólo de la tecnología, sino que las personas se cansan muy rápido y lo que prevalece es lo visual”

Sos viajera frecuente, ¿cómo manejás esa fusión entre moda y viajes para mantener un criterio?

La gente no sabe donde vivo (se ríe). Me mandan mails de todo el mundo para invitarme a participar de eventos en Estados Unidos, como que no saben de donde soy, piensan que soy de ahí. El último viaje que hice a Nueva York que fui efectivamente a trabajar, me sentí parte. Hice lo mismo que hago acá pero allá. Hice varias acciones para marcas de afuera últimamente. Como amo viajar y tengo la suerte de poder hacerlo seguido, lo tomé como parte del trabajo. Aunque estoy al límite con mi pareja si me sigo yendo (risas).

Los influencers hoy ocupan el lugar que antes era propio de las celebridades o de las modelos. ¿Por qué considerás que las marcas o los medios ahora los buscan a ustedes?

Es increíble. Hoy en Argentina no ves una sola top model, como si afuera tenés a Gigi y Bella Hadid, que también son influencers. Estamos desfasados acá y lo que sucede es que las chicas como yo, le sacamos el lugar a las modelos. Las marcas prefieren una piba “normal” y no una percha, porque la gente busca identificarse. Hay un cortocircuito por ese lado. Pero está bueno que se muestren cuerpos reales. Y hay que tener cuidado con lo que se publica, porque eso es lo que se compra de lo que sos. Por ejemplo, en mi caso que fumo un montón, dejé de subir fotos con cigarrillos, que antes lo hacía. Cuando tenía 50 mil seguidores un amigo me dijo que no muestre más el cigarrillo, ni me había dado cuenta de eso.

La exposición tiene su “lado b”, como los haters. ¿Cómo te llevás con los comentarios negativos?

Cuanto mejor te va, más haters hay. Siempre va a existir alguien que no quiere que te vaya bien. No miro nada de lo que sucede a mí alrededor. Me enfoco en mi trabajo, sino me volvería loca. No quiero ver que hace la “competencia”. Lo que me importa son mis objetivos. Se arman banditas en contra de alguien y hablan cualquier cosa. Estoy segura de mí y no me enrosco. Lo mismo con las marcas, que intento no involucrarme tanto, tomar más distancia aún. Me pasaron cosas que me hicieron aprender y si voy a trabajar con una marca firmo un contrato. Me tengo que cubrir legalmente porque es muy difícil.

“Las chicas como yo le sacamos el lugar a las modelos. Las marcas prefieren una piba ‘normal’ y no una percha, porque la gente busca identificarse”

La primera marca que te eligió de Argentina fue Ricky Sarkany, con la cual seguís participando en diferentes acciones. ¿De qué manera llegaron a vos?

De casualidad. Participé de una de las primeras fotos que hizo con bloggers hace mucho, que estábamos en unas escaleras. Me había puesto re contenta, es el número uno de acá te guste o no. Luego, me habló Ricky personalmente por Facebook para que vuelva a participar de otra producción y así empecé a tener buena onda con él. Me dio un gran lugar. Un día subió tres fotos mías seguidas y me sumaron al instante cuatro mil seguidores. Eso no es fácil que te lo den y estoy muy agradecida. Siempre que me llaman para hacer algo, voy. Soy de dar todo lo que puedo, por eso me molesta cuando no es recíproco.

Tenés grupos de fans. ¿Cuál es el feedback con tus seguidores?

Siempre me dicen que soy la única que contesto todo. Me escriben un montón, hasta me piden que les mande videos y lo hago. Ese contacto es importante, los que te siguen son los que te van a decir la verdad. No me dicen solamente “te amo”. Me gusta escuchar a los demás, las críticas constructivas. 

 


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ALGUNAS CORTITAS

1. ¿Cuáles son las claves del éxito en Instagram?

No hay una clave, cada uno crea sus formas de llegar. Antes había marcas que me daban followers. Hoy, me uno a otros influencers, sobre todo internacionales, para crecer.

2. ¿Cómo hacés la selección de contenido?

Soy insoportable. Cuando hago fotos le pregunto a cinco personas diferentes sus opiniones. Aunque si sé que es tal foto, ya va esa.

3. ¿Tenés una estrategia?

Si quiero subir algo a las 8 de la noche y no hay tráfico, no me importa. Intento subir dos fotos por día: una al mediodía, otra a la noche.