Desde chico, Gregorio Rosello se intentó meter en el mundo de la actuación, pero encontró su lugar en la red social Instagram, donde sube videos con tintes cómicos. Llenó un Gran Rex y es parte del programa #ESPNRedes.

Texto. Florencia Garibaldi  / Foto. Monstruo Estudio


¿Cómo llegaste a encontrar en Instagram una veta para mostrar lo que hacías?

Luego de hacer cinco shows por semana de Stand Up, pensé que lo que necesitaba era conseguir mi público. Subí videos a YouTube y no pasó nada. Flasheé tweetstar y tampoco. Recién en marzo del 2015 arranqué a filmarme en Instagram. Hacía dos o tres videos por semana y sumaba 100 seguidores, que para mí era una bocha. Hasta que Santi Maratea (instagramer) sube un video mío cuando él tenía 20 mil followers. Esa misma noche me aumentó de dos mil a tres mil. Ahora sumo ocho mil seguidores por día.

¿Crees que te siguen personas de todas las edades por las temáticas que tocás?

Sí, también porque estoy en esa etapa en la que no me hago cargo de ser adulto. Toco temas como lo que es vivir solo, el estrés que tengo por laburo, pero sigo hablando de las previas. Son cosas que tiro porque se sienten identificados. A su vez, subo cosas con mi novia (Stephanie Demner) o sobre la vida en pareja.

¿No comenzaste haciendo estos videos por una ruptura amorosa?

Me grababa antes de entrar o cuando salía de terapia, se ve que tenía la cabeza maquinando (risas). El primero que pegó mucho era sobre cuando te gusta alguien y te ponés más boludo que nunca. Instagram es una red tan frívola que sólo mostramos cuando comemos sushi y yo aparecí así con un diente roto y me filmaba de abajo, sin peinarme. Ahora mejoré (se ríe). Eso fue más real para la gente y cercano. Generó que nadie se sienta solo con las cosas que le suceden a diario.

¿Imaginabas que ibas a llenar un Gran Rex o llegar a la televisión?

Siempre quise, si no sos delirante no pasan las cosas. Mi psicóloga me dijo “estás loco, estás poniendo mucho en juego”. Si te va mal anda a laburar después esa herida narcista. Cuando tenía diez mi mamá me agarró mandándole un mail a GAP porque quería ser modelo de ellos. No soy rubio de ojos claros, ni el chico lindo, pero no me importa.