ANDY CLAR ES PUBLICISTA Y ARTISTA PLÁSTICA. MIENTRAS VIVÍA DE SU PROPIA AGENCIA DE PUBLICIDAD COMENZÓ A ESCRIBIR UN ATÍPICO BLOG SOBRE NUEVA YORK: CHICAS EN NEW YORK. AL POCO TIEMPO, SUS LECTORAS LE PROPUSIERON QUE ARMARA TOURS. HOY, VIAJA ALREDEDOR DEL MUNDO CON MUJERES QUE BUSCAN VIVIR UNA AVENTURA INOLVIDABLE JUNTO A UNA VIAJERA DIFERENTE.

Texto. Agustina Rinaldi / Foto. Monstruo Estudio


Andy es una emprendedora nata. Su primer proyecto lo llevó a cabo a los 19 años. Luego de tener su tienda multimarca con un local de tatuajes incorporado, Raza, un boliche a puertas cerradas de música electrónica, Comodor, y un restaurante mediterráneo, Mare Nostrum, le dio vida a las agencias de publicidad de las que vive actualmente: Aschen y Aschen Superwoman. En el 2012, comenzó a escribir su propio blog de viajes sobre Nueva York llamado Chicas en New York. “Mis amigos comenzaron a comentar que yo tenía la posta para viajar a la Gran Manzana. Para no perder tiempo contándole a uno por uno, empecé a compartir mis experiencias en Internet. Armé el blog como pude y, cada vez que me llamaban para pedirme un consejo, les pasaba el link”, cuenta.

  

A menos de dos meses de haber creado el sitio, Andy ya contaba con más de 30 mil lectores que comentaban sus posteos y le agradecían por los tips. “Desde el principio me propuse ser yo, una viajera más. No quería que se convirtiera en una guía tradicional”.

Chicas en New York comenzó a ganar lectoras a pasos agigantados. Ni bien Andy armó una página de Facebook para promocionar el blog, sus seguidoras comenzaron a contactarla para decirle que querían viajar con ella. Si bien se entusiasmó al leer los comentarios, estaba enfocada en su otro trabajo y en la crianza de un niño pequeño. “Las agencias de viaje me proponían que armara mis propios tours, pero me parecía una locura. A todos les decía que no, hasta que me llamó el dueño de una agencia de turismo que me conoció gracias a su mujer que era una de mis lectoras. Me insistió tanto que nos juntamos. Hicimos una prueba piloto y lo mostramos en las redes. A partir de ese momento, empezamos a organizar tres viajes por año”.

La mayoría cree que antes de comenzar a escribir Chicas en New York Andy había viajado muchísimas veces, pero no es así. Aunque resulte sorprendente, tampoco sabe hablar inglés. Claramente, este no fue un impedimento para apoderarse de la Gran Manzana. “No se trata de la cantidad de veces que vas, lo importante es lo que hacés cuando viajás. Siempre encaro las ciudades de una manera diferente. Primero, hago un recorrido turístico tradicional para conocer un poco de todo. Después, lo que más me gusta: sentarme en los bares y hablar con la gente local”.

Viajar con Andy es una experiencia única. El viaje está pensado desde el inicio hasta el fin, nada se deja librado al azar. La aventura movilizó tanto a las chicas que comenzaron a pedirle conocer otros destinos. Por eso, sumó Amsterdam, Tokyo, Chile y Dubai. “Está todo pensado: desde lo psicológico hasta lo experimental. Las chicas aplican para poder viajar. Completan un formulario para que conozcamos los aspectos de su personalidad. Casi todas viajan solas y quieren generar nuevos vínculos”.

“Lo que más me moviliza es posicionarme en el mundo emprendedor y ayudar a otras soñadoras a darle vida a esos proyectos que tienen en mente”

Andy se define como una “maquina creativa”, todo el tiempo se le ocurren ideas. Aunque sube y viaja de aviones constantemente, siempre tiene tiempo para incentivar a otras mujeres a que se animen a emprender. “Si bien Chicas en New York se convirtió en una empresa, lo que más me moviliza es posicionarme en el mundo emprendedor y ayudar a otras soñadoras a darle vida a esos proyectos que tienen en mente”.

El éxito de los viajes provocó que quisiera dar un paso más. Tras emitir dos programas en Internet (Chicas en New York y Chicas que Corren) logró llegar a la pantalla de Telefe con Chicas de viaje. “Recorremos Nueva York a través de los ojos de diferentes celebridades. En cada capítulo, viajo con cada una de ellas y les armo una aventura a su medida”.

Días antes de cumplir 23 años, a Andy la atropelló un colectivo. Estuvo cuatro meses internada y un año sin caminar. Le habían dicho que no volvería a ponerse de pie. “Antes de que el programa saliera al aire, recordé una situación que me marcó. Mi mamá no paraba de llorar y yo, esperanzada, le advertí: ‘Voy a caminar por el mundo’. Finalmente, pude. Cuando uno pone en palabras lo que sueña, las cosas se dan”.