Muchos de los artículos de uso cotidiano como los tenedores, cucharas, vasos o platos de plásticos de un solo uso, tienen los días contados en Francia. Países como Reino Unido se lo están debatiendo y Marruecos ya prohibió en julio las bolsas de plástico.

Francia dice adiós a las vajillas 100% de plástico

El gobierno de Francia aprobó el pasado 30 de agosto una medida para poner freno al uso de platos, vasos, tazas y cubiertos de plástico. La iniciativa, promovida por el Ministerio de Medio Ambiente -encabezado por Ségolène Royal- persigue que a partir del 1 de enero del 2020, estos elementos tendrán que estar fabricados en un 50% con sustancias biodegradables procedentes de materias orgánicas, como el almidón o la fécula de patata. Y a partir del 2025, ese porcentaje será del 60%. Con ello se busca que las vajillas desechables sean más ‘eco-friendly’.

Es el comienzo de pasos inevitables que debemos dar ante el peligro que supone la contaminación de este terrible veneno creado por el ser humano. Además de los efectos visuales negativos que deja ver el plástico, también supone una amenaza para la salud humana y la biodiversidad de la Tierra.

Ya sabemos que gran parte de estos residuos plásticos acaban en nuestros océanos provocando grandes daños en la vida marina: enredos, asfixia, estrangulación o desnutrición (tras ser ingeridos y bloquear el estómago o intestino del animal). Ahora sólo queda que tomemos la decisión firme de acabar con estas prácticas y buscar soluciones creativas e innovadoras a los problemas que hemos creado.

Los grandes perjudicados son los océanos, convertidos en el vertedero del plástico que inunda la sociedad actual. Cada año más de 8 millones de toneladas acaban en los océanos, en forma de microesferas o de envases de plástico, la ciencia nos demuestra que terminan incorporándose a la cadena alimentaria de los animales que viven en ellos. Como no vemos esos “continentes de plástico”, obviamos el daño que estamos haciendo.