El camino de Santiago Siri comenzó en la programación y en el desarrollo de videojuegos a muy temprana edad. Tuvo una enorme cantidad de emprendimientos exitosos y pioneros. Se involucró en la política, la fusionó con Internet y fundó el Partido de la Red. Escribió un libro llamado “Hacktivismo” y participó en varios medios de comunicación. Hoy vive en Estados Unidos y asegura que se dedica a hacer tecnología para la participación democrática sobre redes descentralizadas.

Texto. Florencia Garibaldi / Foto. Gentileza Santiago Siri


Al igual que el fundador de Apple, Steve Jobs, Santiago es de esas grandes mentes que no fueron muy buenos alumnos y que no terminaron una carrera universitaria. Corría 1993 y con diez años aprendió a programar. A los 12 ya estaba conectado a Internet y meterse tan temprano en ese universo le dio su ventaja diferencial. “Cuando terminé el colegio arranqué mi primer emprendimiento. Una empresa de desarrollo de videojuegos que se llamaba Evoluxion. Me vinculaba mucho con la comunidad de desarrolladores de videojuegos de Argentina. No éramos más de 50 personas y cada tanto nos juntábamos para conocernos las caras. La Nación hizo una nota sobre la industria de videojuegos, que en realidad éramos unos pibitos. La difusión hizo aparecer alguien interesado en invertir”, cuenta Santiago.

Aquel primer inversor que llegó a su vida, fue el puntapié inicial para darle un empujón. Con 18 años y sin siquiera haber ido él mismo a una entrevista de trabajo, tuvo que entrevistar personas para formar un equipo. “Salí a contratar en plena crisis del 2001. Entrevistaba programadores en Mc Donalds. Alquilé una oficina de 40 metros cuadrados que en las ventanas dormían murciélagos. Dos años estuvimos ahí desarrollando el primer video juego, que es el Fútbol De Luxe. Lo comercializamos en Argentina y se pirateó muchísimo. Yo mismo lo fui a comprar en Parque Rivadavia. Me pareció un logro enorme hacer algo digno de ser pirateado”. Luego de ofrecerse como voluntario para trabajar en la “Game Developers Conference” en San Francisco, consiguió un contacto internacional de una empresa canadiense que compró los derechos del juego para distribuirlo en el mercado europeo. Fueron uno de los primeros argentinos en publicar un videojuego a nivel mundial. “Esa fue mi universidad. Vivir todo el ciclo de armar una empresa desde cero. Así nació mi carrera de emprendedor”.

Al mismo tiempo, con el resto de la comunidad de desarrolladores creó la ADVA (Asociación de Desarrolladores de Videojuegos Argentina), un emprendimiento colectivo para impulsar la industria en el país. Después de eso, tuvo una experiencia breve trabajando para una multinacional por seis meses, pero le aburría y se fue. En 2005, co-fundó Three Melons, un estudio de desarrollo de videojuegos donde estuvo un año y medio como Director Creativo. Fue un caso de éxito ya que fue comprada por Disney. Su próximo hit fue Popego (2007). “Ahí hicimos lo que hoy se llama Big Data o análisis de redes sociales. La idea era hacer lo ahora es el NewsFeed de Facebook. Buscábamos captar todas las identidades de Internet y en relación a eso se emitir un cierto contenido. Entendimos el poder que tienen la interpretación de los datos y el uso de algoritmos sobre las redes sociales”. Finalmente, Popego fue vendida en el 2011 a una empresa brasileña.

PALABRAS MAYORES

“Nunca seas la persona más inteligente en la sala, rodéate de gente más capaz que vos porque eso te va a mantener exigiéndote a vos mismo siempre. Si sos el más inteligente, estás en el lugar incorrecto”

Al año siguiente, fue nominado por el economista Martín Lousteau para participar del “Foro Económico Mundial” y allí entró en contacto con varios jóvenes de su generación que lo inspiraron a ir más allá. “Algo me pasó en ese momento y quise hacer política en argentina”. Creó el Partido de la Red, con la idea de que sea el soporte para realizar un software de código con el fin de votar propuestas políticas por Internet. “Teníamos la meta de llegar a las elecciones del 2013. Juntamos cuatro mil adhesiones, que era lo que requería la ley de la Ciudad, nos presentamos, hicimos la campaña y sacamos 22 mil votos, el 1.2 por ciento. Un resultado muy bueno para un partido chico. Eso me empezó a llevar cada vez más lejos. Hacer ruido en Buenos Aires, hacía que nos inviten de otros países. El partido fue un caso de mucho estudio en el ámbito académico con mucha repercusión internacional que me hizo viajar por todo el mundo”.

En el 2015 fundó en Estados Unidos una ONG llamada Democracy Earth Fundation. Su principal tarea es el armado de un sistema de votación, que fue recientemente testeado por primera vez en el marco del plebiscito de Colombia. “Primero convocamos a los colombianos que viven en el exterior para que voten cada aspecto diferente del acuerdo de paz. Después, se votó la pregunta general por el SI o por el NO. La experiencia nos ayudó a desglosar por qué ganó el NO. El uso de tecnología digital puede hacer más fuerte a los que oprimen o más fuerte a los ciudadanos, es una herramienta de poder. La tesis que tenemos es que hoy no hay naciones compitiendo entre sí por recursos, es una sociedad del conocimiento donde los recursos más estratégicos son intangibles. Hay una competencia entre la tierra y la nube”.

Santiago afirma que su deseo es que haya un uso de redes descentralizadas. Que se tienda hacia la soberanía personal, que es la soberanía del individuo conectado en red, por sobre la soberanía de las instituciones del estado corporativo o todas las formas de gobierno que son del siglo pasado.