Fue discípulo del referente de la comedia musical Hugo Midón y atravesó varios realitys, como Tu cara me suena, que lo llevaron al estrellato. Como actor el teatro es su lugar de desempeño por excelencia y uno de sus mayores logros fue protagonizar Peter Pan en el Gran Rex. Allí desplegó todo su talento: bailó, cantó, peleó contra el mal, pero principalmente demostró que todos podemos volar.

Texto. Florencia Garibaldi / Foto. Mariano Michkin


 

Como espectador, ¿qué es lo que más te atraía del teatro?

Empecé a tener ciertas experiencias yendo al teatro cuando era chico. No me era indiferente. Vivía en una casa tipo club de campo y entonces ir a Capital un fin de semana era especial. El teatro me generaba una adrenalina muy particular. Estaba subyugado por la mística de lo que sucedía en la sala: cuando se van sentando las personas, el momento en el que está por empezar una obra, los olores, las texturas. Todo me volvía loco.

¿Qué pasó cuando tenías seis años y armaste una obra de los Power Rangers?

Hice todo solo desde cero. Convoqué a mis compañeritos, armé las invitaciones, hablé con las mamás para definir el vestuario y lo hice en el sum de mi edificio. Me salió muy mal (risas), fue un desastre. En el momento en el que los Power Rangers se cambiaban hubo un bache enorme y perdí la atención de todos. Fue raro. Debería volver a preguntar cómo fue eso, no entiendo por qué me siguieron.

“Creo en Peter Pan, en su religión y en lo que predica. Es lo que armó mi vida. Se puede volar y es hermoso contarlo”

¿Por qué al principio no le contabas a nadie que estudiabas teatro?

No es que no le contaba a nadie, pero en el colegio prefería no hablarlo. Era mi cosa. Había algo que percibía e intuía que me lo iban a “lechusear”.

¿En algún momento pensaste que iban a tener prejuicios con respecto a tu sexualidad?

No fue por una cosa de que me dijeran gay ni nada de eso, no pasaba por ahí. Aunque a veces sucede con los chicos, sobre todo porque hacía comedia musical. Ahora tal vez eso ya cambió. Más que por mis compañeros, no quería que los profesores sepan por donde pasaban mis motivaciones. Cuando empecé a trabajar ya sentí que tenía con qué defenderme de las posibles críticas de que eso no era una carrera. Aunque tuve una directora de estudios que me inventó faltas para apoyarme, que me entendía, eso fue muy importante.

En Tu Cara Me Suena cobraste mucha visibilidad porque pudiste demostrar el talento de ser tan camaleónico. ¿Qué cantante fue el que más te costó sacar?

El más difícil fue Freddie Mercury, por lo que significa para mí. Me encantó, quedé re contento y me sentí él realmente. La pasé bárbaro que es lo más importante. Aunque estuve muy frustrado, es un personaje único de la historia e irremplazable.

Luego de ganar High School Musical dijiste que sólo se puede vivir un reality en la vida, pero estuviste en varios, como en Bailando por un Sueño

Sí. Dije en una nota que sólo se podía sobrevivir a un reality, pero al final pasé por tres (se ríe).  Lo que pasa que son diferentes a por ejemplo Gran Hermano, porque son concursos. Para alguien como yo son espacios que no abundan y podés sacar mucho provecho. Aunque ahora se está modificando que la televisión sea el “mejor” medio por su masividad. Igual en el caso del programa de Marcelo (Tinelli) estamos hablando de otra cosa, tiene que ver con nuestra idiosincrasia, es parte del inconsciente colectivo.

“En el colegio no le contaba a nadie que estudiaba teatro, no porque me dijeran gay ni nada de eso, no quería que me critiquen de que no era una carrera”

Fuiste el centro de atención por la relación con tus hermanos, sobre todo con Tomás que es un periodista conocido, cuando se habían peleado. ¿Cómo te llevás con que los medios exploren tanto en tu vida más íntima?

Está todo bien. Sé qué decir y qué no. A esta altura está todo tan a la vista que es muy fácil saber. No me presto al juego de abrirme, me pregunto para qué lo haría. Llegado el caso si siento que hay algo mío que puedo compartir que ayudaría específicamente, lo vería. No estoy aún en ese lugar de que valga la pena contar cosas. Abro mi vida cuando elijo los proyectos en los que me embarco y ellos me representan. Ahí siento que soy útil como para hablar. Son momentos, capaz mañana piro (risas). Lo de mi hermano fue absurdo, era insostenible porque no existía el problema que crearon los medios. A veces te hacen sentir que la única manera de sacártelos de encima es mentir, decirles lo que quieren escuchar. Pero el problema es que así después van a volver por más.   

De chico viste Peter Pan en el Ópera cuando se hizo hace 14 años y te fascinó. ¿Qué implica ahora para vos que te haya tocado ese personaje?

Es muy loco. Creo en Peter Pan, en su religión y en lo que predica. Es lo que armó mi vida. Se puede volar y es hermoso contarlo, porque a mí no me saca de mi vida cotidiana, sino que la representa. La obra es muy grande y difícil de hacer, su puesta es enorme. Hubo varios intentos hasta que se dio. Este proyecto habla por mí en todos sus aspectos. Desde cómo está comunicado, lo que se ve, la gente que trabaja. Me siento representado y con mucho orgullo. Hace poco filmamos la función y me puse feliz de finalmente quedar inmortalizado como Peter Pan para siempre.  



 


MakeUp y Pelo: Facundo Solís / Agradecimientos: Malibu Outfitters