La Patagonia desde hace algunas décadas es escenario de una formidable revolución en cuanto a la vitivinicultura. En lugares impensados hoy se afincan bodegas que producen varietales que se destacan en todo el mundo, la geografía y la dispersión térmica logran el crecimiento de uvas únicas en el mundo. Un grupo de bodegueros de Chubut proyecta hacer la Ruta del Vino como un atractivo turístico.

La Ruta del Vino es la conclusión de un sueño y la consecuencia de un arduo trabajo de los sectores público y privado, y por ese motivo entendemos que rápidamente va a arrojar sus frutos en materia de atracción para el turismo”, comentó a la prensa, el secretario de Turismo de Trevelin, Víctor Yáñez. Se trata de una recorrido que tendrá 705 kilómetros que estará dividido en tres tramos, cruzando por regiones de una belleza irresistible, donde se funde la estepa con el bosque.

La ruta inicia su recorrido en Trevelín hacia la estepa, desde aquí hasta la Comarca del Paralelo 42, llamada “Andina“, un tramo de 310 kilómetros en donde se visitan bodegas y pueblo en El Bolsón, El Maitén, Lago Pueblo, Epuyen y Cholila. El Grupo + Austral nuclea a los bodegueros que han decidido a hacer realidad un sueño que hasta hace algunas décadas atrás parecía imposible: hacer buen vino en Chubut.

Las Bodegas que participan de la Ruta son: Familia De Benardi, Viñedos Familia Adamow, Viñedos Patagonia River Guides, Viñas Nant y Fall, Viñedo Chacra Baruk y Viñedo Chacra La Primavera, dedicados a la producción de los varietales Pinor Noir, Chardonnay, Suavignon Blanc, Gewurztraminer, Merlot, Riesling y Pinot Gris. “La Ruta del Vino, además de transitar por paisajes hermosos y varios atractivos turísticos, fomenta el turismo regional que abarca la estepa y la cordillera del Chubut”, afirma el funcionario de Turismo.