Conocida como “Carmen tuitera”, en chile es una de las expertas en comunicación digital más populares. Es cara de varias marcas, colabora en la ONU mujeres dando charlas sobre el amor propio, escribe en la revista vanidades y es panelista del programa magazine (zona latina). Gracias a ser heavy user de las redes sociales se convirtió en la vocera de la aplicación happn.

Texto. Florencia Garibaldi / Foto. Monstruo Estudio


 

El trabajo en su concepción tradicional está tendiendo a desaparecer porque lo digital vino para revolucionar el status quo. Son cada vez más las personas que están en la búsqueda de una carrera diferencial. Carmen, quien supo crear una figura conocida en las redes sociales, es una de las representantes de las nuevas generaciones catalogadas como millenials.

Luego de estudiar cuatro carreras y finalmente decidirse por Relaciones Públicas, sabía que no le interesaba trabajar en una empresa durante ocho horas, cinco días a la semana. “En el 2014 fui mamá de Josefina. Para ese entonces ya era conocida en las redes. Me seguía mucha gente, pero durante todo el embarazo me aumentaron los seguidores que fueron presenciando todo el proceso. Cuando estaba de cuatro meses, lancé mi propio negocio porque soy madre soltera y necesitaba encontrar un sustento”, cuenta Carmen.

Debido a su experiencia como usuaria constante de redes, más sus estudios, se acercó a un restaurant donde comía siempre y les ofreció ser su Community Manager. “En cinco meses logré 15 clientes. Ahí me di cuenta que si podía hacer todo eso embarazada y encima desde el celular, no tenía que estar en una oficina. Crecí tanto que llegué a ser rostro de L´oreal”. En paralelo, arrancó a dar mensajes de auto motivación para sus seguidores, lo cual fue un éxito en Chile, y eso llevó a que la contacten desde Happn. “Al principio no me cerraba, porque es una app de citas y yo recién había sido madre, era raro. Pero me convenció mi mamá. Me dijo que este era el mundo que se estaba viniendo, digital, que no tuviese miedo y que lo haga”.

“La gente no tiene vergüenza de decir que usa este tipo de aplicaciones para conocer a otros. Es cuestión de vivir más libres y sacarse los prejuicios”

Tras analizar el concepto detrás de Happn, le empezó a gustar porque le resultaba muy romántico, sobre todo porque nació en París, y apostó todas sus fichas. Lo primero que hizo fue publicar dos tweets, por los cuales la empresa le pagó y gracias a eso desde Francia le pidieron si podía hacerse cargo de la aplicación en Chile, específicamente de la parte de marketing digital. “Era muy ociosa en las redes y le quise dar un sentido a lo que hacía. Lo siguiente fue a mediados del 2015, cuando comencé a hacer unas entrevistas telefónicas sobre Happn, que se fueron multiplicando. Ahí me pregunté qué soy, sobre todo para también poder decir, soy tal cosa de la empresa. Así es que me convertí en vocera de Latino América”, asegura.

De la misma manera que lo laboral está mutando, también las maneras de conocer gente y Happn es una de las apps del momento, especialmente en Buenos Aires. Si ves una persona en la calle, en el transporte o en un bar y te gusta, ahora podés ponerle un nombre. La aplicación te muestra con quiénes te cruzaste en un radio de 250 metros. Todo parte desde la realidad e inmediatamente aparecés en el inicio de la otra persona. Si ambas se gustan, poniendo “like” (que es un corazón), se produce un “crush”. Te dice dónde te cruzaste y cuantas veces. “Es romántico si te cruzaste veinte veces con alguien. Partimos como una aplicación de citas, pero también tiene un fin social. Tenemos una funcionalidad donde podés poner siete estados predeterminados diferentes de lo que tenés ganas de hacer en las próximas horas. Por ejemplo, ir al cine o a correr. Va más allá de una cita de amor”, detalla Carmen.

Una curiosidad que revela la vocera, es que las mujeres argentinas son unas de las más proactivas para hablarles a los hombres. Están en el puesto número dos, detrás las brasileñas. “Hay gente que de verdad necesita este tipo de aplicaciones. Yo misma la necesito, porque no tengo tiempo físico de conocer gente. Incluso, tuve un novio argentino que conocí por Happn”, confiesa.

“Está todo cambiando y ya la gente no tiene vergüenza de decir que usa este tipo de aplicaciones para conocer a otros. Es una cuestión de vivir más libres y sacarse los prejuicios. Lo bueno es que pueda existir todo, lo digital y lo cara a cara, pero no perderse de nada”, concluye.