Bob Dylan no es simplemente un cantautor que ha ganado un Nobel, también es un artista que pinta y esculpe. Bill Clinton posee una de sus esculturas de metal y la galería Halcyon de Londres presenta una nueva exposición titulada The Beaten Path (Caminos trillados) que incluye gran parte de su arte, desde bocetos, pinturas en acrílico y acuarelas y hasta obras de metalistería.

La producción de la exposición ha llevado dos años y se ha centrado en el tema del paisaje americano. A lo largo de los tres pisos de la galería se pueden ver varios centenares de las obras de Dylan que exploran la cultura americana en grandes ciudades, en los suburbios, en los caminos poco transitados, en hoteles y en lugares a los que se llega por los caminos trillados a los que hace referencia el título. Son lugares que uno puede ver cuando pasea por la calle o va sentado en el autobús mirando por la ventana en el trayecto de casa al trabajo. Intercaladas con estas pinturas se encuentran también sus escultura de hierro y puertas construidas por su estudio de metalistería Black Buffalo. Siendo originario de Hibbing, Minnesota, Dylan afirma que lleva soldando hierro toda su vida. Al igual que las pinturas, estas obras representan fragmentos de sus viajes, elementos que ha ido absorbiendo mientras recorría el país.

Bob Dylan. The Beaten Path. Galería Halcyon. Florida Country, 2015–2016. Acrílico sobre lienzo, 81,3 x 121,9 cm. Imagen cortesía del artista y de la galería Halcyon

“Para esta serie de pinturas la idea era crear imágenes que ni yo ni ninguna otra persona pudiera malinterpretar”, escribe Dylan en un ensayo que escribió para la exposición y que constituye su obra en prosa más extensa desde que escribió Chronicles. “Cuando la galería Halcyon me propuso la idea de crear paisajes americanos para una exposición, no me lo tuvieron que decir dos veces. Y tras unas cantas aclaraciones, me puse manos a la obra. El temas que todas estas obras tienen en común es que tienen que ver con el paisaje americano y cómo se percibe mientras cruzas el país y ves realmente su valor, saliéndote de las rutas convencionales y viajando por carreteras poco transitadas, como un espíritu libre”.

Las imágenes resultantes están pintadas con cariño y sencillez, con naturalismo, como dice Dylan, mientras que también compara su estilo con Wassily Kandinsky y Georges Rouault. “Mi idea era mantener la sencillez y solo tratar lo que se ve desde fuera”, escribe. “Estas pinturas son hasta el momento realismo, son arcaicas y la mayoría de ellas estáticas, pero parecen estar temblando. Contradicen el mundo moderno”.