Cuando era niño soñaba con jugar en primera al rugby. y aunque hoy a los 25 años no usa pelota, participa en las grandes ligas de los emprendedores nacionales con su marca Elepants. Su talento lo transformó en un influencer empresarial y espera que su impulso lo lleve a vender sus prendas a Estados Unidos.

Texto. Stephanie Peuscovich @stephiepeusco Foto. Mariano Michkin – @marianomichkin


Cerca de las 10:30 de la mañana, Augusto atiende entusiasmado el portero de su departamento ubicado en pleno Retiro e invita a pasar. Al quinto piso se llega por ascensor y escalera. Cuando abre la puerta no hay un rastro del microcentro porteño, las música reggae, las paredes con graffitis, algunas a medio pintar, y hasta una planta con abono en el medio del living recuerdan a algún lugar para estar de vacaciones. “Me quiero quedar con todo el edificio y hacer algo como un hostel”, dice mientras ofrece un mate y una galletitas con avena. Hay chapitas de cerveza, lámparas, posters, recortes de fotografías de revistas entre las que se encuentra una de la banda IKV de una edición de Revista Watt: “Soy un ciruja con onda”, admite mientras cuenta que tiene la costumbre de coleccionar todo tipo de desechos.

Su primer pantalón lo vendió a los 20 años, por internet y desde su casa. Al tiempo tomó valor y le dijo a su papá que él, a pesar de ser el único varón y batallando contra la sociedad que asume que su género lo hará responsable de los negocios, no iba a seguir con la empresa familiar y se iba a dedicar de lleno a su proyecto. “Lo que hacía me gustaba pero siempre que había una reunión me decían vos sos el hijo de y eso a mi me molestaba bastante porque yo soy Augusto”, cuenta decidido. A pesar del legado, su familia lo acompañó y hasta lo ayudaron a vender. Hoy Elepants produce más de 300 prendas y aunque los pantalones siguen siendo los más vendidos, las remeras ya se acercan bastante a ese porcentaje.

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Como un desafío a todos aquellos que confunden los pantalones con pijamas, Augusto los convirtió en una de las prendas imprescindibles entre los millennials y algunos centennials. “Nuestro slogan es: ‘¿Qué importa?’ que intenta transmitir eso de qué importa lo que te digan los demás sobre cómo te vestís. Si vos estás cómodo y seguro de vos, ¿Qué importa lo que te diga el resto?”, dice mientras lleva puesto pantalón, remera y buzo de su marca. De hecho fue su impronta personal la que impuso los pantalones y también la que llevó a la empresa a producir su propia tela en el país, porque con el boom del negocio otras marcas copiaban sus modelos y usaban las mismas telas. Su próxima ambición es exportar la ropa y producirla en otra parte del mundo como China, el país que visitó hace 3 años para estar preparado para este momento.

A pesar de su corta edad, el dueño de Elepants tiene una formación muy sólida en el ambiente business y es un referente entre los nuevos emprendedores. Cuando terminó el colegio estudió economía durante seis meses y le dedicó 3 años a la carrera de publicidad que luego abandonó por las demandas de su marca. Llegó a ser el participante más jóven de la historia de un curso que realizó de dirección para pequeñas y medianas empresas. El resto del conocimiento lo absorbe de lecturas y de referentes de empresas que admira y que lo nutren con otras visiones y experiencias. Y también de nuevos emprendedores: “Los que vienen de abajo. Porque así como yo arranqué hace 5 años con Elepants ahora hay muchos muy power que me escriben por las redes sociales y los invito a mi oficina a tomar unos mates para charlar de sus proyectos”, cuenta melancólico mientras recuerda que desde que comenzó con este proyecto aún no tuvo tiempo de parar y ver el camino recorrido. Pero sabe que el equilibrio es la base de la felicidad y por eso divide su tiempo entre trabajo, deporte y diversión y es consciente de que puede hacer eso gracias a su equipo de trabajo. “Yo tengo un buen sueldo, pero no es el más alto de la empresa porque hay empleados que tienen más responsabilidades y compromisos. Son los que me permiten poder dar esta nota y hacer las cosas que me gustan”.


PALABRAS MAYORES

“Crean en su propia idea para poder ofrecerla y que alguien la compre. Lo más importante es que se pongan su camiseta y salgan a venderla”.